Delirios de la cordura: MENTE A LA DERIVA. 2ºparte

lunes, 15 de diciembre de 2008

MENTE A LA DERIVA. 2ºparte

Las voces lastimeras volvieron.

Se instalaron en mis cinco sentidos. Agitandolos,golpeandolos y mezclandolos unos con otros.

Un gran torrente de confusión me envolvió sin piedad mientras el ascensor continuaba su parsimonioso ascenso hasta el piso veintiuno. Tal y como me dijo Lucius.
Lucius era aquel botones tan endiablado y poseedor de esa calvicie tan "humana" bajo su gorra.

Clavé mi magullada rodilla en el cristal transparente que hacía las veces de suelo, llevé mis manos a los haces de luz que constituian ahora mis ojos y pregunté a mi subconciente porqué motivo distorsionaba la realidad que se alzaba ante mí. Porqué motivo mis oídos captaban aquellas voces gimientes en la creciente oscuridad y porqué mi enferma percepción lograba captar esa sencación invisible de...
¿De qué? ¿De muerte?



No. No era el acecho del famoso encapuchado y su guadaña lo que mermaba mi fuerza vital y psíquica. Era un sentimiento de verdadera angustia. De autentico desvanecimiento agónico.
Como si todo mi "Yo" estuviera haciendose pedazos lentamente por culpa de aquellas voces lastimeras que sonaban en mi cabeza.

Apenas era capaz de ordenar los recuerdos que daban forma a mi existencia vivída.
Cuando intentaba recordar un hecho en concreto, e incluso si este invadía mi cabeza sin permiso, todo era borroso y desordenado. Empezando por el final y acabando por el principio. Empezando por la ultima palabra de una conversación, y rebovinando hacia atras para llegar a la primera. Lo cual convertía mis recuerdos en una broma macabra y borracha.

El cerebro humano siempre está pensando. Y en mi situación, aquello no podía ser mas aterrador y asfixiante. No podía librarme de mis propios pensamientos. Unos pensamientos que ahora atacaban mi consciencia de forma delirante y distorsionada.
No quería pensar en hechos abstractos y confusos. Aquellas voces femeninas hacían todo cuanto querian dentro de mi cabeza.

No quería recordar el rostro de mi madre, puesto que aquellas voces la transformaban en una masa informe,putrefacta y llena de ojos anodinos.

Era un duelo. Un combate a muerte contra aquel cerebro que bombardeaba mi cordura con grotescas deformaciones de mi vida.

Me pregunto si algun desequilibrado mental a sido consciente alguna vez de su propio deterioro psiquico. Encerrado e intentando escapar de una carcasa aprisionadora y loca para el mundo exterior que lo escrutaba.

El ascensor se paró.

El puntito de luz se hallaba ahora en el número correspondiente al piso catorce. No tuve el honor de contemplar las atrocidades de las que me advirtió Lucius a traves del cristal conforme el ascensor subía hacia su destino porque estaba demasiado ocupado manteniendome cuerdo.

Hasta ahora.

Centré la luz de mis hazes oculares mas allá de aquel lustroso pasillo. El piso catorce era el primero realmente lujoso y habitable que veía desde que subí al ascensor. No tenía comparación alguna con las oscuras ruinas que constituían las plantas inferiores.

Aquella puerta central al fondo del pasillo se abrió de golpe.

De una habitación con el número doce grabado sobre la mirilla salió el perro mas repugnante y maltrecho que había visto en toda mi vida. Cubrió de un salto mas de la mitad del pasillo. Sus patas traseras eran musculosas. Mientras que las delanteras eran mas famélicas. Lo que confería al animal un aspecto de aparente discapacidad para desplazarse. Digo aparente porque en menos de cinco segundos, su figura ( de un llamativo e infantil color rosa) ya podía permitirse estar plantada tras el fino cristal del ascensor que me separaba de su compañía.

La luz de mis Hazes no hacían mas que acelerar sus pestañeos. Pero el mismo pánico que aquel Canino me inspiraba, era precisamente lo que impedía que apartara la vista de él.
Su aliento empañaba el cristal del ascensor con cada respiración homicida.
Alzó sus ridículas patas delanteras en un intento por arañar el sólido cristal que nos separaba. Al ver que sus intentos eran vanales, probó con las traseras y todo el ascensor tembló con cada acometida. Incluido yo.

Era curioso como lo que ocurrió con Lucius, ahora volvía a pasar con aquel perro rosa y deforme. Las voces femeninas y lloronas cesaron. Tambien mis pensamientos me dieron una tregua frente a su bombas delirantes. Simplemente volvía a tener un cerebro normal y corriente.
Pero ahora que mi mente liberada podía percibir con normalidad el entorno, me di cuenta que la cabeza rosa del perro no estaba formada por un hocico,ojos salvajes u orejas peludas, ni siquiera era un rostro Canino...

Como un juguete al que se transplanta una pieza por otra que no tiene nada que ver, el sucio cuerpo rosa y peludo de aquel animal era conducido por una cabeza humana cosida a su tronco.
Ver un rostro varón (exactamente de raza negra) soltar ladridos por aquellos gruesos labios humanos, era sobre todo enfermizo.

Tras el último ladrido, de la habitación número doce volvió a salir alguien. Pero esta vez ese alguien lo hizo con serenidad y armonía. Como si se recreara a cada paso que daba.Caminaba por el largo pasillo alfombrado mediante sugerentes movimientos de caderas y muslos. Sus pies descalzos asomaban bajo su largo traje.

Aquella mujer de rosa.

Aquella irresistible y sensual mujer de rosa.

Sus ojos verdes esmeraldas recorrieron mi cuerpo cuando llegó hasta el cristal del ascensor. El hombre-perro comenzó a menear la cola y arqueó su espalda para sugerir una caricia de aquella mujer.

-Mi dulce Huméd. ¿Quieres comerte a este señor verdad? jejeje Que lindo eres. Pero vas a tener que contener tu apetito. Porque este señor que nos alumbra con sus ojitos puede salvarte la vida dentro de diez segundos...Sí,diez segundos.

Su voz sonaba melosa y lasciva. "Huméd".¿De que me sonaba ese nombre? Ahora que podía usar mi memoria sin ataques continuos, era incapaz de recordarlo. Y... ¿Diez segundos?

-¿Eres una amiga de Lucius? -Pregunté- Pues ahora mismo no tengo muchas ganas de aguantar mas enigmas sin sentido. De modo que dejame continuar hasta arriba.

Ella sonrió.

Quise poseerla. ¡Qué bella era!

Derrepente toda la fachada que rodeaba la puerta doce saltó por los aires.
Los escombros golpearon el techo y se desperdigaron por todo el pasillo entre una inmesa humareda.

-Vaya. Ya han pasado diez segundos-. Dijo la mujer de rosa mojandose los labios con un movimiento de su lengua -Ummm me encanta estos momentos-.

-¡De que carajo estas habland..!- Mi garganta enmudeció cuando vi que del agujero resultante del destrozo emergió una mole de tres metros de altura. Su cuerpo era descomunal y se embutía en una armadura carmesí que cubría hasta el ultimo centímetro de su figura.
Su cara era rústica y salvaje. Mostraba unos ojos remplazados por unos haces de luz idénticos a los míos. Bajo su amplia frente habitaban unas pobladas cejas pelirrojas.
Su piel era tan rosa como la de aquel perro.Levantó un brazo equivalente a mi tronco y desenfundó de su espalda un hacha casi tan grande como él y de una anchura tal, que sus robustas manos la blandían horizontalmente para que su doble filo no quedara atrapado entre las paredes del pasillo e impidieran su veloz carrera hacia mí.

-¡Adelante,adelante y protege a Huméd!- La mujer gritaba ahora enfurecida y frenética.- ¡Es lo menos que puedes hacer por él! ¡Se lo debes! ¡Maldita escoria putrefacta y hedionda, debes salvarle!

Con un ligero movimiento de su muñeca enjoyada, la puerta del ascensor se abrió. Dejándome a merced de aquel Golem.

Aquel rostro tan familiar en aquel cuerpo de perro, buscó refugio tras mis piernas. Asustado al ver que su verdugo corría destrozando las paredes laterales a su paso.La estancia al completo temblaba con cada avance. Como un mensajero de destrucción que asola la vida con su mera presencia.

El Golem se plantó ante mi. Sin articular palabra alguna, alzó su arma segadora de vidas y la bajó en un solo movimiento que arrancó medio techo del pasillo en su descenso.

Huméd aulló desesperado y resignado a morir tal y como había predicho su dueña.

Pero Huméd no murió.

Y Aquella mujer posó sus manos en cada uno de sus turgentes y firmes pechos escotados y gemía. Gemía de placer.

Donde antes yo había tenido manos, ahora tenía diamantes.

Diamantes enjoyados.

Diamantes en punta. Afilados,letales e irrompibles.

Diamantes teñidos de sangre.

En el momento que cerré mis Hazes oculares y esperé ser partido en dos, extendí mis brazos por puro instinto. Y ahora en lugar de manos, varias puntas preciosas y brillantes atravesaban la garganta del bruto.
La sangre escapaba a borbotones con cada última pulsación de sus arterias y venas cercenadas.

Saqué mis brillantes manos de su cuello chorreante sintiento el mismo tacto que sentiría un cuchillo emergiendo de un mar de mantequilla.Y aquel ser se desplomó inerte a mis pies.

-Ohh siiii. Buen trabajo. Se lo debías ¿Sabes?- La mujer parecía haber aplacado su reciente cólera. -La próxima vez estaras desnudo bajo mi sudoroso y agitado cuerpo. Retozaremos durante horas. No te quedará elección-.

Dicho esto, ató a Huméd con una correa rosa y se encaminó de nuevo a la habitación doce.

La interrumpí con gritos desesperados. Un tremendo shock me poseía;- ¡Espera! ¿Qué a pasado? ¿Qué quereis de mi y porque mis manos cambian de forma? ¡Quiero respuestas!- La mujer de rosa me señaló. Y dicho gestó me lanzó de espaldas al interior del ascensor. Encendiendose de nuevo aquel botón que con anterioridad se apagó junto al número catorce.

-¿Quieres respuestas? Pues sube al piso veintiuno como te dijo Lucius. Tranquilo. No tendrás mas interrupciones. He sido yo quien a parado el ascensor. Me llamo Agatha Lugossi. Guapo-. Entró por la abertura que hizo el Golem y Huméd obedientemente atado, la siguió.

-¡Espera!-

Ya era tarde. El ascensor reanudó su ascenso. Pero esta vez lo hizo a una velocidad endiablada. Una velocidad que me dejó clavado al suelo sin poder siquiera alzar la cabeza.

Directamente al piso veintiuno.

El ascensor paró.

Las puertas se abrieron.




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6 lectores que han opinado.:

Pika dijo...

La cosa sigue interesante aunque es hasta mi cordura la que está empezando a dañarse! XD

Dios, que tensión con el berraco ese del martillo... ^^'

Maky dijo...

Vaya si que es bueno, sobre todo si la cordura de Pika esta comenzando a dañarse, ;P

For fa quiero un desenlace, pero ya!

Besitos.

AmaRiE dijo...

O__O

que esta pasando???

que es ese perro rosa con cabeza de afroamericano decapitado???

y ese tio gigante a durao menos que un caramelo en la puerta de un colegio...

quiero saber más!!!

"L" dijo...

Bueno espero que tengais paciencia porque el desenlace se va hacer esperar un par de capitulos como mínimo. No os enfadeis pero la historia no puede contarse de forma mas breve. UN saludo a todooos XD

AmaRiE dijo...

yo no me quejo... q yo soy la de los 8 capitulos de "ellos me comeran" y sin vision de desenlace....

tarda lo que quieras!!!

XDD

"L" dijo...

jejeje ok mañana empezaré a leerlos