Delirios de la cordura: MENTE A LA DERIVA. 5ºParte

miércoles, 17 de diciembre de 2008

MENTE A LA DERIVA. 5ºParte

-¡No por favor! ¡Basta noooo soltadme!

Tengo que huir. Esto no puede estar pasando. Tiene que ser una broma.Tengo que huir...

-¡He dicho que me solteis! ¡Dejadme iiiiir!

¿Dónde estoy? Lo ultimo que recuerdo es a mí misma siendo violada brutalmente por un asqueroso negrata...Y derrepente, desperté en aquel desierto bajo una lluvia de miembros humanos...
Mi mente tiembla y se muestra reticente a colaborar. Mis recuerdos atentan contra mi cordura lanzando imagenes absurdas y jugando con mi psique.
Y esas voces en mi cabeza...

Esas voces femeninas... esas voces que arañan las capas de mi subconciente y lo resquebraja progresivamente...

-¡Soltadme putos pieles negras!



Pero aquellas manos no me soltaban.
Me encontraba en el centro de un océano de personas maltrechas,hediondas y desesperadas. Y lo que es peor,todas ellas eran gente de color.
No sé como coño han conseguido emerger tan rapido de la inescrutable oscuridad que me envolvía. Una oscuridad que anulaba completamente mi visión. Me resultaría imposible dar un solo paso sin tropezar o caer por algun agujero, de no ser por los hazes de luz que ahora irradiaban mis ojos.

Mi novio Kevin siempre decía que le encantaba esa mirada reluciente que desprendían mis ojos celestes, en contraste con la mala opinión que tenía de aquel tinte rosa de mi melena. Si me viera ahora, si pudiera verme ahora con estas "linternas" que sustituían a mis ojos...

Kevin... Si aquel accidente de coche no te hubiera alejado de mi vida... Y a ti tambien Angus, grandullón obsesionado con el hacha. Os echo tanto de menos... Desearía tanto que me sacarais del abrazo de esta pesadilla infinita...

Pero ahora ellos no estan y tengo que arreglármelas sola.
Cuando emprendíamos nuestras Inquisiciones nocturnas en Santa Gloria, el cerebro del grupo era yo ¿Verdad? Entonces esa puede ser mi arma para salir de aquí.

Si logré huir con vida de aquel vasto desierto cuyo cielo me vomitaba brazos lacerados y piernas putrefactas, puedo salir de esta sin duda alguna.

Cientos y cientos de hombres encorvados y mujeres raquíticas se lanzaban contra mí en pos de arrancarme la piel a tiras. Lo harían si tuvieran uñas. Pero los cuerpos de aquellos inmundos seres estaban inertes y gangrenados. A pesar de que podían moverse, sus movimientos eran espasmódicos y de gran parsimonia.Y con cada uno de aquellos movimientos perdían más y más partes de su ser físico. Lo cual me daba una oportunidad para poder abrirme paso entre ellos.

Imaginad un lugar oscuro como la boca del diablo. Un lugar preso de un viento cortante que penetra en tus poros y los bloquea para asfixiar tu piel.
Imaginad que mirase donde mirase, cualquiera que sea el punto iluminado por mis hazes oculares, la visión mostrada siempre era la misma; Un laberinto de montañas negras y escarpadas pobladas de plantas mustias que reían a tu paso con voces infantiles. Y creedme cuando os digo, que oír aquellas risas burlonas procedentes de hojas marchitas agrietan tu cordura de forma alarmante.

Aquellos estrechos caminos no hacian más que actuar como un infernal cuello de botella para mí y para las decenas de esos zombies negratas. Cada vez me costaba mas avanzar. Me sentía al borde del auténtico desfallecimiento. Tenía que huir. Tenía que salir de aquella telaraña humana e ignorar los numerosos rasguños y golpes que recibía desde todos los ángulos posibles.
Resultaba imposible atisbar el suelo que pisaba . Todo aquel lugar era hombres,mujeres y más hombres y más mujeres...

¡Y esas voces! ¡Mi mente me odia y me asesina! ¡Mi mente me hace reír y llorar a la vez,me hace orinar en una situación como aquella y me hace feliz a la par que desgraciada!
Mis recuerdos parecen ir borrándose al mismo ritmo con el que mi cuerpo era tumbado al suelo por enésima vez por aquellas personas de piel negra.

¿Es este el infierno? ¿El Castigo por mis crimenes?

Que asi sea.
El horror, el horror...el abrazo del horror...

Cuando siete de aquellos gimientes y convulsivos seres putrefactos se me echaron encima, sentía su saliba chorrear por mis pechos. Sus decadentes manos oscuras buscaron a tientas mi entrepierna entre gritos de monstruoso placer.

De acuerdo... que todo acabe aquí.... no...no puedo...más...


Hablé con las voces de mi mente...

Las voces de mi mente hablaron conmigo...


-¡Aaarggñññ! ¡ Voces chirriantes y cerebro podrido! ¡JAJAJAJAJAJA, señoras y señores sean bienvenidos al infierno! Pero ahora tenemos una oferta que no podran rechazar; Si se muere y nos visita ahora, sera recompensado con un par de luces implantadas en sus órbitas. ¿No es genial? Asi que ya sabe ¡Muérase! ¡JAJAJAJAJA!

Miles de ojos me observaban estupefactos. Por alguna razón, ahora nadie me atacaba. Se limitaban a rodearme como si fueran el público de un juglar callejero. Yo seguía comunicándome con mi mente a la deriva;
-¿Qué quereis voces que habitais en mi cabéza? ¿Os gusta mi larga meléna de chicle? Pues a Kevin le encantaba su hondear al viento mientras movía mis caderas una y otra vez encima de él. Lo que mas nos gustaba hacer era..¿Qué? ¿Qué misión? ¿De que hablais, voces que habitais en mi cerebro? Hacedme un favor y callaros de una vez. Ahora tengo que limpiar todo un océano de personas que desean partirme en pedazitos...

Sólo tuve que alzar un brazo y señalar la grieta que marcaba el final de aquel laberinto de montañas.

Sólo tuve que extender mi dedo índice hacia aquella boca oscura y todos los alli reunidos comenzaron a desfilar en fila india acatando mi voluntad.

Sólo tuve que señalarles el camino. Y mientras una sonrisa poblaba mis labios, todos mis atacantes fueron tirándose a ese vacio infinito que prometía aquella inmensa grieta.
Uno a uno,sin dudar,sin gritar y con los rostros pétreos y firmes, fueron saltando al abismo.

En pocos minutos ya no quedaba nadie que pudiera molestarme. El paísaje estaba ahora despejado de aquel sunami humano.

Y todo por obra de mi propia voluntad.

-¡Míra quien es ahora el amo de la situación! ¡JAJAJAJA,heyyy voces! ¡Voces que me enloqueceis pero tambien me dais el poder! Aquellos toros bravos no quieren jugar con las vacas...¿Porqué no? ¡Callaos joder,ahora no os necesito! ¡JAJAJAJA! Angus y su furia homicída... al final terminaste empotrado entre dos vehículos junto a mi amado kevin... Soy el cerebro de las Inquisiciones nocturnas...¿No veis la certeza de mis plantes trazados?

El eco de mi voz sonaba entre montañas y plantas bromistas.

Derrepente, todo el paisaje se transformó. Me vi en el centro de una metamorfosis ambiental.
Como un reflejo en el agua que se distorsiona con el arrojo de una piedra, todo a mi alrededor cambió y las montañas y sus alrededores fueron reemplazados por una inmensa pista de hielo.

Me encontraba bajo un oscuro cielo estrellado. Su visión era realmente hermosa. Despues de tanta oscuridad, aquel anochecer surcado de estrellas irrumpió en mi corazón y lo besó.
Mis hazes se empañaron con el caer de mis lagrimas.
La luz de las estrellas,la tranquilidad y esos villancicos infantiles que se oían a lo lejos.

¿Estaba de vuelta en Santa Gloria?
¿Es este el Parque de hielo al que todos venimos para festejar el fin de año?

Por favor, que sea verdad. Esos niños al fondo de la pista... decenas de ellos haciendo filigranas con sus patines nuevos y compitiendo unos con otros en aquella superficie glacial.
Y ese coro de villancicos al fondo. Ese coro de niños sonrientes reconfortaban mi espíritu con sus cantos...

Sea lo que fuera aquel lugar, ya estoy en casa. Aquel calvario fué solo una alucinación.

-Hola Ciriel ¿Qué tal?

Me sobresalté ante aquella envejecida voz y me giré para encararme a mi interlocutor.
Cuando mis Hazes de luz alumbraron su figura, no pude menos que sonreír.
Se trataba del clásico mago de cuentos de hadas. Con su larga túnica azul decorada con dibujos extraños y su gorro cónico situado sobre su larga melena gris. Todo ello acompañado claro está,de una extensa barba blanca.
Supuse que esa noche tocaba función infantil. Un número navideño para los jóvenes de la casa en el cual un mago sacaba a relucir sus triquiñuelas.

Pero me equivoqué.

La función era yo...

El anciano me habló:
-¿Sabes? Estais resultando ser una molestia. Bastante problemas tenemos ya con lo sucedido a Freeman el gordo, como para que ahora nos venga otro caso similar al de Kevin el rebelde...¿Qué pasa que ahora os ha dado a todas las almas herrantes por revelaros contra nuestro señor Mortius?

-¿De qué hablas,Quién eres tu y quién es ese tal Mortius? Supongo que eres el responsable de todo este asunto ¿Verdad? ¿Y qué sabes de Kevin?

Aquel anciano gesticuló una mueca de desagrado y me contestó:
-Ahora no estoy de humor para dar respuestas.Me llamo Hipnos. Y sí, este escenario de hielo tan navideño es cosa mía. Aunque lo de la marea de personas negras fue idea de Lucius. Le gusta ese rollo de"las víctimas se cobran su venganza frente a quienes fueron sus asesinos", y tu ayudaste a matar a muchos negros mi querida Ciriel. Por tanto,es comprensible que quieran verte sufrir y padecer toda clase de calamidades. Pero asonbrosamente te has librado de todos ellos.

-¡Largate de aqui!- le dije en un susurro casi inaudible. Pero suficiente para intimidarle.

-¿Qué me largue? ¡JA! Tu misión tendría que haber concluido entre aquellos zombies de color. Pero no te preocupes que ya me encargo yo... ¡Venga chicos a por la guapa Ciriel!

Dicho esto, los patinadores se lanzaron hacia mí en una carrera salvaje y descontrolada. No dejaban de reír y hacer piruetas, pero en esta ocasión, comenzaron a disparar afilados cuchillos hacía donde yo me encontraba. Diminutos cuchillos que salía proyectados de sus infantiles bocas sonrientes. Era como contemplar bocas de pirañas hambrientas.

Caí sobre el hielo justo a tiempo para esquivar la descarga afilada y una vez alli tendida, giré sobre mi eje para evitar que un par de cuchillas patinadoras me rebanaran en dos.
Cuando conseguí levantarme, dos niñas de no mas de cinco años cada una, me cogieron de los hombros y me volvieron a tumbar. Dejandome a merced de un tercer niño que saltaba para incrustar sus patines en mi vientre.

Logré apartarme a tiempo...

A tiempo para volver a señalar con mi dedo índice en dirección al viejo Merlín, como ya hice con aquellos atacantes negratas que acataron mis ordenes sin rechistar.

-¡Venid voces de mi cabeza! ¡JAJAJAJA! ¡Sí,sí,sííííí tengo el controoool! Control cuando conduzcas por la carretera ¿Verdad? ¡Mamá ha echo un pastel! ¡Callaos! ¡Callaos ahora voces y dejadme trabajar!
¡Obedeced mi voluntad pequeños patinadores!

-¿Qué le ocurre?-Pregunto Hipnos para sí mismo- ¿Sus voces delirantes estan por fin acabando con ella? Bueno así me ahorraré gran parte del trabajo.

-¡Matadle!- Les grité a todos los niños que minutos antes querían acabar conmigo.

Cada uno de los quince niños alli reunidos, se lanzaron contra el sorprendido mago. Imperturbables y obedientes a mi hechizo, sus infinitas descargas de punzantes cuchillos glaciares no le dieron tregua alguna.
De la mano de Hipnos emergió un fogonazo de fuego rojo que calcinó en medio segundo a uno de los niños. Quedando reducido a una masa carbonizada sobre el hielo.
Sus compañeros le ignoraron y continuaron su ataque con frenesí.
Centenares de afiladas puntas atravesaban ahora cada centímetro del cuerpo de Hipnos. Cuya pérdida de sangre fue mermando su fuerza vital.
Resignado a su implacable final, el desprevenido Hipnos disparó un último hechizo que provocó que todos y cada uno de aquellos niños traidores reventaran como uvas en plena vendimia.

Tras esto,el mago murió. Rodeado de visceras infantiles que teñían el fino hielo nocturno.

No tuve tiempo de suspirar aliviada...
Todavía no había acabado...
Aquel coro en el fondo de la pista aumentó su canto navideño. Sus alegres villancicos paralizaron mis miembros y sorbían mi fuerza de forma desmesurada.
Ellos no dejaban de reir y de cantar mientras se acercaban a mí.
Estaba tan cansada. No me quedaban fuerzas despues de doblegar la voluntad de aquellos niños en patines para que aniquilasen al mago. Y aquellas canciones mermaban mi energía,aquellos niños se acercaban cogidos de la mano y con miradas felices e infantiles, proseguían su cantar vampírico...

-¡JAJAJA,morir entre villancicos! ¿No es divertido?- y acto seguido me desplomé sobre el hielo.


Justo antes de desmayarme, mis hazes de luz captaron una figura.

Aquella figura salvadora se enfrentó al coro con determinación...

Mi vista se nublaba...

Mi vista se nublaba... pero pude comtemplar a tiempo unas enormes esquirlas de diamantes que atravesaban sin piedad los cuerpos de cada uno de aquellos niños cantarínes...





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2 lectores que han opinado.:

Pika dijo...

^^'
Ale, nenes, ya por fin me he puesto al día... que habéis estado muy productivos y llevaba un retraso considerable...

"L" dijo...

Tardaré un poco en subir la sexta parte. Esta tarde he suspendido el carnet de conducir y tengo un bajón impresionante :(:(:(:(:(

Un abrazo a todos.