Delirios de la cordura: MENTE A LA DERIVA. 6ºparte.

martes, 23 de diciembre de 2008

MENTE A LA DERIVA. 6ºparte.

La encontré.

Por fin la encontré.

Mi amada, mi delirio.

Ciriel...

Ahora estas a salvo mi amor. Ahora estoy aquí..¡Y que nadie se atreva a robarte de mis brazos pues ellos pagarán cara su osadía!


No temas por tu alma pues conmigo recuperará la calidez de la que un día disfrutó...

No temas a las llamas del purgatorio, ni a las mas efímeras amenazas de este mundo infecto y oscuro. Juntos podremos salir de esta. Juntos... Juntos cambiaremos nuestro destino.

Contemplé su lento despertar.


Poco a poco recuperaba el conocimiento y su cuerpo comenzó a tiritar ante el frío hielo de aquella pista de patinaje.


En dicha pista había tenido lugar el último acto de Hipnos (Aquel mago del piso veintiuno) en nuestra macabra función. Su anterior ser ahora se reducía a una túnica vacía y humeante. Rodeada de no pocos amasijos sanguinolentos de lo que en su día fueron alegres niños con patines.


Selena, la niña desnuda de larga melena roja se daba el atracón de su vida a costa de aquellos restos humanos. Por lo visto, Freeman el Gordo no era generoso en cuanto a su nutrición. Y ahora mi nueva compañera no veía el momento de recuperar el tiempo perdido. Mientras yo mantuviese la custodia de aquella pelota de goma, su lealtad estaba asegurada.

Ante mí se postraban inertes los cadáveres de aquellos coristas que basaban sus ejecuciones a traves de alegres e infantiles villancicos hambrientos de energía vital.

De no intervenir, mis afiladas y diamantinas manos lacerantes no habrían podido salvarla de sus cantos.


-Tranquila Ciriel, soy yo...- La ayudé a levantarse y la envolví entre mis brazos.


-¿Qué...Quién..?- Agitó un poco la cabeza y volvió a mirarme, esta vez sorprendida -¡Kevin! ¡Dios mio, eres tú! ¿Cómo me has encontrado? Entonces este lugar es... ¿Pero qué...y Angus donde está?-

Le cerré los labios con un prolongado y ardiente beso. ¡Cuanto echaba de menos su tacto..! Su voz..su rostro...


Kevin...Asi que mi nombre es Kevin. Mi ebria e inestrable mente hasta hora se había negado a concederme el acceso a esa porción de mi memoria. Pero gracias a ella,ahora lo recordaba.


Ella. Si. Siempre era ella,el único y verdadero cerebro de mi antiguo grupo;Ciriel.


Tras un prolongado silencio,acompañados tan solo por nuestros respectivos Hazes de luz que alumbraban nuestros rostros, emprendí la fatídica tarea de explicar los acontecimientos a mi aturdida oyente:
-Bueno, supongo que ya sabrás el motivo de porqué estas aquí. Al igual que sabes cual es nuestro destino. O como "ellos" gustan de llamar, nuestra misión.

Ciriel soltó un quejumbroso suspiro antes de hablar; -Tenemos que morir una vez hayamos cumplido nuestro castigo. O al menos, deberiamos haberlo hecho ya...


-¡Exacto! Nuestra misión se había programado para que hubiésemos muerto hace rato...tú entre aquella multitud de negratas y yo en aquel laberinto de montañas que atravesé tras mi conversación con Freeman. Sin embargo, logré abrirme paso para llegar hasta aquí y salvarte de las fauces de Mortius.


-Mortius... ¿Es... el verdadero demo..?- Ciriel se dejó caer exhausta sobre sus rodillas.


-No.Demonio no-. Le dije- Es...digamos el "Señor" que se encarga de todo este asunto de las almas. Pero nadie sabe lo que es. Puede que sea el mismo destino. El final para la gente como nosotros-.


-Comprendo-. Me dijo ella. Su dorada melena teñida de rosa ocultaba su iracunda tristeza y abatimiento. -Y el grandullón está...

-Por favor, no preguntes por Angus. Nuestras misiones se cruzaron... Y para continuar con la mía, había que acabar con la suya-. Esto último salió de mi boca más como un cuchillo punzante que como simples palabras articuladas.

-De algun modo...las voces de mi cabeza me advertían de ello.Han pasado tantas cosas en tan poco tiempo ¿ No es para perder el juicio? Je..je..je.. ¡JaJajaJa!- Comenzó a reir sin cesar y sus luminosos hazes oculares se contrayeron de forma espasmodica con cada carcajada.


Yo me sumé a sus risas.


Reía porque la quería.


Reíamos porque era divertido.


Reíamos porque no sabíamos que era aquello tan divertido.


Reíamos porque controlabamos aquellas voces gimientes y eternas. Porque controlabamos nuestra locura. Controlabamos nuestro propio delirio y lo transformábamos en nuestra arma.


Reíamos porque aquella demencia perturbadora ahora era nuestra esclava y nuestra mas mortífera defensa combativa. El arma que anunciaba el fracaso inminente de "El señor". Si... El condenado Señor Mortius no llenará su informe estomago con nuestras errantes almas. No formaremos parte de las incontables vidas castigadas que encontraban su cenit en aquellas fauces del némesis.

Pues claro que teníamos motivos para reír.

Con agitadas respiraciones nos arrancamos la ropa al tiempo que uníamos nuestras lenguas en un remolino caliente y salivoso.Una plancentera humedad envolvió mi cuerpo cuando ella mordisqueaba cada uno de mis maltrechos musculos.Bajo ella, yo agarraba su cintura con firmeza para contener sus salvajes y lujuriosas enbestidas cometidas por sus caderas. Su cuerpo se contraía con cada gemido que emitía nuestras gargantas, mientras mis Hazes de luz iluminaban las orondas formas de sus agitados pechos.Dejando el resto de su cuerpo en una exitante penumbra.Mis ansiosas manos apretaban con fuerza sus senos y ella me pedía más y más.

Nuestros cuerpos desnudos no sudaban. No era posible hacer gala de ese fenómeno anatómico tan humano. Ahora eramos cuerpos de otro mundo.De otra frontera. De otro firmamento.


Nuestros cuerpos desnudos se enlazaban entre ellos y rodaban sobre el frío hielo. Un frío inposible de sentir en pelo frenesí sexual.


Nuestros cuerpos desnudos temblaban con una lascivia fusiosa sobre los cadavéres de aquellos niños coristas. Embadurnados con aquel cálido liquido carmesí, nos lamíamos con gula cada uno de nuestros centímetros corporales. Ella gritaba mi nombre una y otra vez a un cielo que pertenecía a un ser que era la pesadilla en sí misma.

Selena contempló la escena con cierto aire de aburrimiento desde su improvisado lecho de carne y huesos y echó a correr a cuatro patas hasta perderse en la oscuridad. Probablemente buscando algo con lo que entretenerse. Su melena roja sacudía el viendo con su trotar felino.

Con un último grito de orgasmo conpartido, Ciriel y yo nos quedamos abrazados entre el frío hielo e infantiles muñones rojos. Sentíamos una sensacion de unión y esperanza.Esa esperanza que fortalecía aquella determinación portadora de nuestro triunfo.


-¿Qué tienes pensado hacer amor mío?- Me decía ella con voz melosa agitando su dedo sobre mi pecho manchado de sangre ajena.


-No volveremos a ver la luz del Sol. Lo sabes. Sabes que no es posible salir de un lugar creado entre la vida y la muerte. Ahora las llamas que consumen vidas y estos Hazes que tenemos en nuestros ojos seran nuesto único Sol.

Ciriel me dijo entre lamentos; -Nadie escapa de Mortius. Él es castigo e infierno. Él es penitencia para los que fueron demonios en vida. Vidas como las nuestras. Si nuestros caminos se cruzaran con David Serra, suplicaría su perdon una y otra vez. Él no tenía porqué morir como un negrata más. Él era nuestro amigo-.

-Sabes al igual que yo, que David Serra no cumple penitencia aquí. A él no se le a encomendado ninguna misión. Puede que su espiritu inquieto vague ahora por los corredores de un lugar floreciente y pacífico. Un lugar...

-Lo sé, Kevin. Un lugar gobernado por aquel que le es opuesto a Mortius. Un lugar de serena armonía entre aquellas almas que han gozado del don de la vida con honor y aprecio. Un paraíso eterno. Tal vez el cielo segun los católicos.

Miré fijamente sus almendrados ojos a escasos centímetros de ellos y le susurré:

-Escucha mi amor. Podemos luchar,podemos sobrevivir e incluso podemos instaurar nuestra propia notoriedad en este mundo infame. ¿Comprendes? Podemos coexistir aquí...

-No hace falta que sigas. Me niego a desintegrar mi existencia en las mandibulas del mismo demonio.Yo tambien quiero luchar. ¡Yo tambien quiero hacerles ver el respeto que merecen aquellos que no han recibido el reconocimiento que se merecían en vida! ¡ Aquellos que limpiaban el mundo de seres de sangre negra e impura! ¿Acabar en este lugar? ¡Jajajaja, pues que se arrepientan de tenernos con ellos!

-Te quiero Ciriel-.

-Te quiero Kevin-.Dicho esto,volvímos a retozar salvajemente en medio de la creciente oscuridad glacial y con promesas de gloria resonando en nuestras cabezas.

Reanudamos nuestra marcha hacia ninguna parte. Ahora la visión de nuestro alrededor era mucho mas clara. No por la unión de nuestros Hazes de luz, si no por la presencia de un majestuoso e imponente volcán de no menos de mil metros de altura,que se alzaba en el horizonte.Aquel monte de piedra negra y magmática vomitaba largas lenguas de asfixiante humo que preñaban el cielo de un gris contaminado. El calor que irradiaba la zona era lo que neutralizaba la oscuridad del lugar. Ya que un tenue manto rojizo perfilaba todo el paisaje en kilómetros a la redonda.


Nuestras mentes volvieron a jugar con los recuerdos mas recónditos y apuñalaban nuestra cordura sin ningun atisbo de piedad. La desorientación y el sin sentido fueron nuestros únicos guías en aquel ardiente paraje. Caminábamos y no sabíamos donde ni porqué lo haciamos. Todo era confuso y todo era absurdo...

Al llegar a la base del volcán, nuestras luces oculares se posaron directamente sobre una serie de barrotes de acero que limitaban una pequeña sala. La roca carbonizada daba paso de golpe y porrazo a una estructura sólida empotrada en la piedra. La estancia consistía tan solo en una mesa circular y una silla. Ocupada por un hombre de gafas negras y una gabardina que doblaba tres veces el tamaño real que ocultaba debajo. Sus palidas manos jugaban con una serie de hilos enmarañados entre sí mientras se dirigía a nosotros:

-Hasta aquí habeis llegado. Digo adios y digo buen viaje-. Su rostro permanecía serio e inquebrantable bajo aquellas enormes gafas solares.

-¡Yo digo jódete,puto maricón disfrazado de detective JAJAJAJA!- Se limitó a responder Ciriel mientras yo le secundaba las risas.

-De acuerdo. Digo adios y digo que mucho habeis perturbado ya nuestro equilibrio. Digo que Lucius podrá respirar tranquilo una vez ejecutada su voluntad. Tambien la voluntad de Agatha Lugosi. Y por supuesto de aquel que es nuestro "todo". Aquel que le es opuesto a Celestio,amo del reino floreciente.Ahora digo adios. Ahora digo muerte.

-Está bien. No podemos volver sobre nuestros pasos. Parece que hemos pasado del frío mas enfermizo al calor mas extremo. Sea pues..- Las voces redoblaron su canto dentro de mi cabeza y la locura me invadió. Por la expresión desorbitada de mi amada, supuse que ella tambien se hallaba en plena zambullida delirante.

La locura incesante era nuestra arma mas mortífera. Un arma que ahora acudía a nosotros.

Una tremenda sacudida nos hizo caer de bruces. El volcán permanecía aletargado de forma temporal por tanto el causante de aquel seísmo inoportuno fue...

No sabría como describir aquella visión. No sabría expresar mi repulsión hacia aquella masa execrable de extremidades. Era gigantesca. Una gigantesca forma viviente compuesta de incontables brazos,piernas y troncos en constante movimiento. Todas las extremidades eran de raza negra. ¿Era Posible?

Aquella lluvia en el desierto... Ese hombre refugiado tras los barrotes...¿Había recolectado todos los restos cárnicos de aquella tormenta? ¿Los había unido unos con otros en una forma no definida para crear esa aberración de mas de siete metros de altura? Y esos hilos que manipulaba entre sus dedos,puede que sea el control que ejerce sobre su creación ¿Podría tratarse de una especie de titiritero?


Aquella monstruosidad se encogía y se expandía levemente, como si se tratase de un enorme corazón ambulante echo de carne. Con cada pulsación de todo su ser, numerosos chorros de sangre salían de entre los finos surcos que unían brazos con piernas y piernas con troncos.


Una sonrisa asomó en los labios del titiritero recolector de desechos.


Millares de manos nos aferraron con fuerza desde todos los ángulos. Mientras que sus centenares de piernas comenzaron a recorrer el volcán en dirección a la cima. Un calor sofocante nos invadía de forma gradual conforme nos acercábamos a la meta del monstruo sin forma. Era imposible soltarse. Como tambien para Ciriel, le resultaba imposible manipular la voluntad de aquel ser como ya hizo con los zombies de las montañas y aquellos niños con patines. Aquel ser no tenía voluntad.


Otro latido corporal. Y con ello otro emerger de sangre que nos envolvió con su olor a cobre fundido y cubrío todo nuestro cuerpo. El titiritero continuaba manipulando los hilos desde su refugio entre las piedras volcánicas. En aquella cámara tras los barrotes.


Ahora la garganta de lava estaba bajo nuestros pies y aquel ovillo de extremidades latentes nos agarraba como si quisiera mostrar sendos trofeos al ardiente magma. Nuestros oídos tan solo captaban de aquel ser, el resonar de incontables manos e innumerables pies que se movían sin parar y chocaban en sus continuas e incesantes convulsiones.

-Digo que mucho habeis durado. Digo que sí, desde luego que sí- Habló el titiritero tras los barrotes.

Acudí de nuevo a mis voces mentales y obtuve el poder;

-¡Corta,corta,pincha y corta! ¡Jo,Jo,Jo, Santa claus está en la ciudad y sus manos son diamantes que cortan! ¡Jajaja soy el Lucecitas puto engendro del infierno Jajajaja!- Exclamaba y reía mientras que mis recien transformadas manos diamantinas serraban dedos y pectorales a mi alrededor. Provocando varios manguerazos de sangre sobre mi enloquecido rostro. Los diamantes alcanzaban dos metros cada uno y varios hilos de saliva caían de mis comisuras labiales; - ¡Sí,sí,sí masa carnal. Basura amontonada de miembros cortados! ¡Masa para amasar! ¡Pues amasemos el pan nuestro de cada día,digo Amén y digo adios! Tambien digo lo que me da la gana ¡Jajajajaja!


Ciriel apenas podía respirar, ya que su cuerpo yacía aprisionado entre mas de doscientos pies que la estrujaban sin conpasión y el suelo. Aún así, sus carnosos labios tambien borboteaban largos hilillos de saliva y conseguía evitar su aplastamiento sosteniendo varios de los pies que pisaban sus pechos a escasos centímetros sobre ella. Pero a pesar de ser consciente de que no aguantaría mucho más, ella reía; -¡Ji,ji,ji,corta cariño corta. A ver si entre tanta mano y tando abdomen encontramos algunas pollas! - Su rostro se contrajo ante el esfuerzo que hacía al sujetar aquella apisonadora implacable. Su determinación comenzó a ceder. Pero Ciriel no perdía su buen humor.

Tras cercenar un último brazo que salió volando para ser consumido por el magma que esperaba paciente desde abajo, conseguí librarme de mi torturador en pocos segundos. Unos segundos que me fueron providenciales para aprovechar mi huída a traves del volcán. De modo que salí corriendo cuesta abajo aumentando en poco tiempo el movimiento de mis piernas debido a lo empinado de aquella descendente superficie volcánica.

La criatura rodó hacia mi como una gigantesca bola de nieve echa de viva piel. A esa velocidad me alcanzaría en poco tiempo y me destruiría. Ciriel se hallaba sumergida en aquella mole ntre dedos que la mancillaban y musculos que estrangulaban su cuerpo semidesnudo. Contemplé como reía sin parar conforme daba vueltas y mas vueltas en su continuo descenso rodante.

Llegué a la base del volcán y me encaré a los barrotes de acero que protegían al titiritero. Que se concentraba en mover los hilos con sus dedos artríticos,mientras daba vueltas sobre su eje en aquella silla de escritorio. Aquel ser disfrutaba con todo aquello...
Solo contaba con una oportunidad si no quería formar parte de aquella piedra fundida en el interior del volcán.

"Eso" se acercaba con aquel entrechocar de musculos y tendones que alguna vez pertenecieron a miles de personas.

Metí la mano en lo que quedaba de mi bolsillo izquierdo y lanzé su contenido.

La suerte (si es que por aquellos lares todavía existía algun vestigio de fortuna) quiso que no fallara el tiro y el objeto se coló entre los barrotes.

El titiritero giró su cabeza para escrutar la pequeña pelota de goma que aterrizaba en el suelo metálico tras un último rebote. Un breve silencio se instauró en el ambiente y el sorprendido hombre dijo:

-Digo que este objeto pertenece a Freeman el gordo. Digo que él te lo entregó para acabar tu misión en los laberintos montañosos...

Frente a un estupefacto titiritero, una niña de no mas de un metro diez, desnuda y con una larga melena roja que envolvía sus partes pudendas, penetraba en la estancia gracias a su flexible y delgado cuerpo.

-Digo que estas muerto- Le dije con voz sátira y descarada.

Lo último que mis Hazes alumbraron tras los barrotes, fueron los intentos del pobre titiritero por quitarse a Selena de encima. Aquellos fatuos movimientos no servían para nada ante aquella salvaje fuerza sobrehumana. Con la tranquilidad e inexpresividad que la caracterizan, Selena rompía huesos con sus puños y desmenbraba carne con sus diminutos pero afilados dientes. Y pronto la pequeña sala no fue mas que un confuso revoltijo de polvareda roja.

-Come pequeña,come. Tienes que crecer-. Y me encaminé para auxiliar a Ciriel.

La mole carnal yacía desplomada sobre la ardiente roca. Cada uno de sus mienbros se hallaban paralizados en la última posición que tomaron justo antes de morir. Lo cual le confería el aspecto de una escultura blasfema.Agarré a una exahusta Ciriel entre mis brazos y nos tumbamos juntos a descansar. Justo a la vera de aquella masa monstrusosa de brazos y piernas, que en ese preciso instante, se desinflaba emitiendo gases entre sus negros surcos.

De nuevo el silencio. Las voces de nuestras cabezas pasaron a ser meros susurros lastimeros.

-Esta vez ha estado muy cerca...- me dijo ella entre agitadas respiraciones.

-Pero no olvides que nuestro poder aumenta a cada instante. Y nos tenemos el uno al otro ¿Verdad? No temas por nuestro futuro. Nuestro futuro es ahora. Un ascenso hacía el poder eterno. ¿Estas conmigo,Ciriel?

-Sí,lo estoy Kevin.

"Llegamos al final de camino. Y el camino se bifurca. Porque nada es lo que parece en el reino de Mortius el grande, aquel opuesto a Celestio. Para bien o para mal, estamos llegando al final."

-Mira ahora resulta que esa niña habla-Me dijo Ciriel divertida.

-A veces lo hace. Pero nunca en vano-. Contesté -Si el amo de todo esto es Mortius, tal vez nuestro amigo David Serra esté sentado a la vera de ese tal Celestio.

-Esté donde esté, él no se merece llevar a cabo ningun tipo de "misión" que provoque su tortura y el consiguiente entretenimiento a ese jodido Lucius- Me respondió Ciriel.

Acompañados por el sonido gutural y viscoso de Selena devorando a su presa y el calor sofocante del lugar, Ciriel y yo volvímos a intercambiar promesas de victoria y redención entre delirantes ataques de fornicación.

Ni la noche mas eterna podría haber ocultado nuestros orgasmos.






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2 lectores que han opinado.:

"L" dijo...

Bueno amigos ;) a estas alturas del partido supongo que estaran resueltas casi todas las incógnitas ¿no? os doy las gracias por leerme. os mando un abrazo con cariño a todos desde San fernando.

¿Acompañareis a Kevin,Ciriel y Selena en su cruzada contra el señor Mortius(el que es opuesto a Celestio) y sus lugartenientes? Os espero:)

Pika dijo...

Dios... sobrecogedor! ^^'

Estoy que no se si quiero ver el final y saber como acaba o esperar que esto se alargue un poco más... xD