Delirios de la cordura: MENTE A LA DERIVA. 7ºParte

domingo, 28 de diciembre de 2008

MENTE A LA DERIVA. 7ºParte

Una casa.

Una casa frente a un abismo.

Creíamos imposible la posibilidad de escapar de aquel sendero enbrujado. Un sendero plagado de siluetas nocturnas que acechaban tras el follaje. Observaban, esperaban...

Tras horas interminables de extensa y oscura arboleda, las embrujadas ramas despejaron su presencia (gracias al poder hipnotizador de Ciriel) para mostrarnos por fin el cielo nocturno.

El final de aquel bosque plagado de plantas cortantes se abría a una gran cabaña instalada sobre una extensión carente de árboles y vestida de fina hierba recien cortada.
Parecía un campo de fútbol en cuyo centro se hallara una vivienda rústica.

Aquel lugar abierto era el nexo de unión entre el final del bosque y una inmensa catarata rugiente que caía hacia una profundidad imposible de atisbar por el ojo humano. Ni tan siquiera por los hazes de luz ocular que ocupaban ahora mis órbitas y las de Ciriel.
El horizonte al completo caía en aquella cascada.

Tendríamos que entrar en la cabaña o retroceder sobre nuestros pasos y adentrarnos de nuevo en el bosque.

No había camino alguno en kilómetros a la redonda que rodease aquella caída de agua monstruosa.
De este a oeste,todo era cascada. Parecía el fin del mundo del que tanto hablaban cuando creían que la tierra era plana.


Nos encaminamos exahustos hacía aquella casita de madera. Aunque llamarla "casita" sería arto injusto, ya que dicho edificio podría medir lo mismo que los bloques de apartamentos de cinco pisos de altura situados en el centro de Santa Gloria, nuestra antigua ciudad natal.

Ciriel a duras penas podía mantenerse en pie. Sus hazes de luz alumbraban escasamente el camino. Ya que con frecuencia cerraba sus parpados en señal de una inminente derrota contra el sueño. En cambio yo, no aminoraba el ritmo. Debido sobre todo a la noche anterior, en la cual fue Ciriel quien montó guardia mientras los demas dormíamos.
Selena no parecía muy afectada por el duro caminar que llevabamos realizando durante lo que parecían días. Aunque uno no podía estar seguro de como transcurría el tiempo cuando una eterna oscuridad envuelve tu entorno y lo engulle entre tinieblas.

-Si algo acecha en aquella casa, lo mataremos. Pero necesito descansar y es la primera vez que se nos muestra la oportunidad de hacerlo bajo techo- me decía Ciriel entre asmáticos suspiros.
Le contesté con aire desafiante -Con toda certeza, será una trampa para cazarnos. Pero no tenemos opción,sea lo que sea no podrá detenernos.- Y le di un beso en su arañada mejilla.

Llegamos al porche.
Era como otro porche cualquiera.Con su sofá amaca y su felpudo de Bienvenidos postrado a los pies de la entrada.

Extendí la mano y agarré el pomo.


El número doce estaba grabado en aquella puerta.


El número doce.


Mi mente atraviesa mi razón...


Doce. Igual que aquella habitación de la cual salió un sanguinario Angus blandiendo su gigantesca hacha portadora de muerte.


Mi mente atenta contra mí...


Doce. Como son doce los años transcurridos desde lo ocurrido con Huméd.


Mi mente me odia de nuevo...


Son más artimañas de "ellos" ¿Verdad?


Son más artimañas de él. De...

Lucius apareció tras la puerta antes de que pudiese abrirla.

Mi corazón aceleró sus latídos hasta límites insospechados. Incluso aquellas delirantes voces que resonaban en mi torturada cabeza cesaron asustadas ante aquella visión.

Finalmente Ciriel fué noqueada por el puño implacable de Morfeo y cayó a los pies de Lucius por puro y silencioso abatimiento.

Selena observaba impasible con aquellos ojos dorados escondidos tras su larga melena roja.


Observaba y se columpiaba sobre sus posaderas de atras hacia adelante, como solía hacer en la cueva de Freeman el Gordo; El difunto hermano de aquel hombre que estaba frente a mí.


El uniforme de botones había sido reemplazado por unos gastados vaqueros azules sujetos con tirantes. Todo ello a juego con una gorra del mismo color que ensombrecía la mitad de su bello rostro.

Lucius se llevó la gorra al pecho exclamando con júbilo:


-¡Por Mortius el grande! ¡Es mi viejo e imprevisible Lucecitas! ¿Y has echo amigos? Bueno,bueno... ya me comentaron sobre tu violación, interrupción y usurpacíon con respecto a la misión de Ciriel.. ¡Pero lo mejor de todo, es que tienes a Selena contigo! !Íncreíble... Jajajajaja!



Lucius se agachó para acariciar a la pequeña y ésta soltó un breve gruñido de advertencia- ¿Porqué no la dejaste en aquella cueva junto a los restos de mi hermano, te dio pena que pudiera quedarse sola?- Su camisa roja a cuadros mostraba sendos parches sudados en las axilas. Su aspecto era del clásico granjero atractivo que anunciaba comestibles en la caja tonta- Sois un pequeño saco de problemas. Los dos. Pero me alegro de veros ¡Jajajajaja!


-Bueno...tambien tengo esto- le contesté mostrandole una diminuta pelota de goma.


Acto seguido, arrojé la pelota a su rostro y mi salvaje compañera abalanzó su figura contra él.


Lucius sonreía;


-Ya sé que lo tienes. Si no la tuvieras, Selena acataría su propia voluntad y no la tuya- me dijo al tiempo que mostraba cuatro bolas de malabares y las lanzó una por una al infantil pecho de su atacante.-¡¡TATATACHAAAAN!!-exclamó entre gestos vivazes.


Con cuatro diminutas explosiones de colores, Selena salió despedida por los aires a lo largo de todo el verde terreno abierto. Voló hasta acabar casi en el interior del bosque. Su diminuto tronco yacía ahora ensangrentado y convulsionaba agónicamente.


Lucius reía sin parar y se adentraba ya en el interior del edificio;


-No te preocupes, no morirá. No, ella no puede hacerlo. Pero tardará un buen rato en recuperarse. Ahora... entrad por favor. Y si no quereis entrar, pues entrad de todas formas.No soporto el sonido de la cascada que hay detras de esta casa- Mientras pronunciaba todo aquello, Lucius se manteía inclinado hacia delante de modo que pudiera enseñarme aquel rostro sonriente que habitaba en su coronilla. Un rostro que gesticulaba al mismo tiempo que Lucius hablaba. Pero sin emitir sonido alguno.


Con Ciriel entre mis brazos, acompañados con el único sonido de aquella cascada que rompía el norte en un profundo abismo de vapor húmedo,cruzé el umbral y me adentré en la casa.

Una vez dentro, estabamos desnudos. Mi fibroso cuerpo se mostraba sin pudor tal y como mi madre me trajo al mundo entre gritos istericos. A pesar de tener ahora la cabeza mas despejada, no pude darme cuenta del momento exacto en que mis prendas desaparecieron. Pero ahora los multiples arañazos y costras salían a la luz. Al igual que el delicioso cuerpo de Ciriel. El cual mostraba unos pechos embadurnados en aquella sangre derramada a los pies de aquel inmenso volcán.. Donde retozamos salvajemente. Su melena teñida de rosa cubría parte de sus atributos. Pero tanto su vagina como mi flacido y sucio pene, no encontraban refugio ante las vistas ajenas.


Lo que mis Hazes oculares captaron fué una larga mesa rectangular rodeada de comensales. El salón en el cual me encontraba estaba decorado con un reloj de cuco sobre una candente chimenea invernal. Cada una de las redondas ventanas que rodeaban la estancia,estaban cubiertas por cortinas marrones a juego con la alfombra que abrazaba el suelo bajo la mesa.


Al fondo,una escalera de caracol construida con la misma madera que el resto de la casa, conducía a los pisos superiores.

Las personas sentadas alrededor de aquel banquete centraron su atención en los nuevos visitantes.

Lucius anunció con voz altiva:

-¡Familia, estas son las almas herrantes de las que tanto hablan ultimamente! Ahora que sus luces oculares les han guíado hasta aquí, debemos ser amables. No todos pueden presumir de burlar la misión que Mortius les encomienda. ¡Sean bienvenidos pues, ya que son nuestros antiheroes favoritos!

En una de las cabezeras de la mesa, un hombre anciano de rostro arrugado y tez cerúlea alzó los brazos en señal de bienvenida. Iva vestido igual que Lucius y sus manos se mostraban callosas y fuertes.

Frente al anciano, en el otro extremo de la mesa, una mujer nos invitó a sentarnos. Una mujer con un resplandeciente y elegante traje rosa completamente fuera de lugar en aquella sala campestre. Una mujer de larga melena negra y labios de un grosor exagerado y exitante. Una mujer de turgentes y sensuales pechos. Una mujer...


-Agatha, amor mío, sirveles de esa fruta tan deliciosa que cultiva tu padre ¿De acuerdo?-Le susurró Lucius al oído.


El anciano inchó el pecho en pleno orgullo y exclamó: ¡Pues claro que son deliciosas mis frutas! ¡Mis cultivos son los mejores! No lo dudes nunca, Yerno.

-Él es Pitt, mi suegro-. Me soltó Lucius con voz pilla.

¿Qué estaba ocurriendo?


¿Aquel granjero era el padre de Agatha Lugosi? ¿Aquel granjero de piel azul era el padre de aquella mujer del piso catorce?
¿El piso catorce de aquel hotel de pesadilla situado en la inmesidad de un desierto de extremidades ? Jamas hubiese imaginado encontrar a Agatha rodeada de individuos tan simplistas...tan...poco glamurosos para ella.


Y Lucius... era su compañero sentimental... ¿Era posible todo aquello?


Una familia de diablos nos recibía entre risas fatuas y pura fachada de amabilidad acogedora.


Una familia críada bajo el seno de un Dios de muerte y destrucción.


Bajo la silla de Agatha, Huméd, el perro con cabeza humana,mordisqueaba una chuleta entre sus negras mandibulas de adolescente. Una fina capa brillante pringaba su barbilla. Esa barbilla tan...tan poco correspondida para un perro...


A un lado de la mesa un hombre entrado en años y con gesto de estúpida abnubilación comía con ansia varios trozos de fruta de la fuente servida en el centro. Vestía un pijama celeste decorado con ositos y mapaches que cubrían sus dos metros de estatura. LLevaba el pelo a lo mohicano y sus rasgos eran fírmes.


Al otro lado frente a él,una anciana aun mas mayor que el granjero recolector de frutas, sorbía agua de un vaso con pajita. Sus manos temblaban sin cesar a la par que su cabeza. Mostrando evidentes signos de Parkinsonismo. Su corto pelo canoso se recogía en un abultado moño y largos mechones arácnidos caían por su costrosa frente.


El rostro de aquella anciana, era lo mas aterrador de la comitiva allí presente.


En lugar de ojos, unas cuencas vacías y anodinas poblaban su cara.


Dos agujeros negros que miraban de aquí para allá con cada sorbo que extraía de aquella pajita. Con cada sorbo que degustaba con sus rrugosos y resecos labios de mujer centenaria, un nuevo temblor sacudía sus manos.


-Mamá, termina de beber eso y continua con tus labores ¿De acuerdo?- Le ordenaba Agatha desde el otro extremo de la mesa.


La contestación de la anciana se reducía a un quedo gruñído y un molesto entrechocar de dientes.


-Menos mal que ya no puedes hablar ¿Eh, Andrea? ¡Menudo coñazo estabas echo cuando tu lengua contaba con sus días de gloria! ¡Pero eres mi mujer y te quiero igualmente!- sentencío Pitt.

Una gran carcajada invadió el salón rompiendo el silencioso crepitar del fuego en la chimenea. Todos reían con estridencia y salvajismo. Agatha Lugosi daba profundas palmadas en el lomo de Huméd y la anciana Andrea,víctima de las burlas, se levantó de su silla y se dirigió con paso paulatino a la mecedora que estaba frente al fuego. Una vez allí se sentó y comenzó a entonar una gutural y apagada melodía...


El hombre del pijama cayó al suelo entre sonoras e infantiles risotadas. Sus regordetas manos adultas apretaban su vientre y pataleaba al aire con unas piernas casi tan largas como Ciriel.


Oír su risa era el equivalente de oír a un gorila en pleno apareamiento. Resultaba desagradable a mas no poder.


-No te rías tanto Teddy. Si no, mojaras el pijama. ¿Y no querras ver a mamá furiosa de nuevo verdad? ¿No querras que vuelva a cortarte todos los deditos de una mano, no es asi?- Le decía Lucius con voz paternal.


El grandullón cesó su ataque de alegría y agito la cabeza exclamando con nerviosismo:

-¡No,no,no lo haré papá! A Teddy le cuesta mucho hacer crecer de nuevo sus pobres deditos. Si,si a Teddy le cuesta mucho restaurar su pobre carne cuando mami se la arranca.


-Así me gusta- dijo Lucius antes de sentarse a su lado en la mesa.


Ciriel abrío los Hazes de luz muy lentamente. Me miró aturdida y se frotó la cara. Yo la abrazaba por la cintura.

Por alguna razón, mi cerebro volvía a procesar la información con total normalidad. Mis sentidos ya no cambiaban sus funciones entre sí, mis recuerdos y percepciones del espacio-tiempo eran palpables y ordenadas. Aquellas voces brillaban por su ausencia. Una ausencia que permitía a toda mi Psique, captar lo que hasta ahora hubiese sido incapaz de percibir;


El Auténtico miedo.


Era eso. El auténtico miedo a todo lo que me rodeaba, a todo lo que había dejato atras y a todo lo que quedaba por recorrer.

Por las lagrimas cristalinas que escapaban de los Hazes de Ciriel, supe que a ella le ocurría lo mismo.Aquello era como un velo recien levantado,un telón alzado que nos descubría la cruda realidad a la que estabamos sometidos desde que morimos en la ciudad de Santa Gloria y vinimos a para aquí.

La misma locura creciente y sedienta que antaño nos poseía con placer, ahora se había desvanecido como polvo en el viento. Esa misma locura que nos encerraba dentro de nuestro propio albedrío chiflado, esas voces que aprendimos a moldear a nuestro antojo para derrotar cualquier obstáculo en nuestro duro caminar, no dejaron ni un atisbo de presencia abstracta.


Eramos conscientes por vez primera, del lugar al que habíamos ido a parar despues de morir en vida. Eramos conscientes de nuestra antigua cordura perdida que regresaba a casa sin avisar.
Sí, ahora podíamos pensar sin ser engullidos por la sed de sangre.

Y todo tan derrepente. Tan veloz.

Eramos como un loco que recupera su lucidez en plena sesión con su doctor habitual y se da cuenta de su encierro en el manicomio y que vive rodeado de tarados.


¡No! ¡No por favor! ¡No lo quiero, no lo quiero! ¡Oh dulce néctar del delirio, abrazame si todavía me amas por favor! No...no me abandones...


Quiero sentir tu embriaguez...quiero sentir tu poder...
¡Jajajaja! ¿Ya soy un ser racional y cuerdo? ¿Mi mente ya no vaga a la deriva entre tus océanos de absurda realidad? ¿Ya no estoy loco? ¿Ya no puedo utilizar las voces femeninas de mi cabeza?
Entonces... es el fín. No tengo poder que pueda protegerme. No tengo poder que pueda aniquilar a voluntad.


Nos sentamos juntos en la mesa. Frente al hijo retrasado de Lucius y Agatha.

Ciriel me agarraba la mano con fuerza. Estaba llorando.

La angustia y el pesar nos invadía. Ahora que volvíamo a ser "seres racionales", lo único que queriamos era ser engullidos por la tierra y acabar con todo de una vez y para siempre. Nuestra desnudez actuaba como un potente imán de miradas pícaras.


-Comed un poco de mis frutas. Estan deliciosas- Nos ofrecío Pitt extendiendo sus manos a la fuente del centro de la mesa. Su sonrisa se asemejaba a la de su yerno Lucius- De todas formas permanecereis aquí para toda la eternidad. Disfrutad y no seais tímidos- el encorvado anciano reía en todo momento.

A continuación, el feliz granjero me agarró el dedo índice y lo arrancó de cuajo con su navaja multiusos.

Proferí un grito de dolor profundo mientras el padre de Agatha sostenía mi mano izquierda sobre la fuente situada en el centro de la mesa. Acto seguido, apretó el muñon que ahora ocupaba el lugar de mi dedo y derramó mi tibia sangre sobre cada una de las frutas alli servidas.-Perdona chico, es que les faltaba un poco de aderezo para darle ese toque exquisito que merece-.Dijo al tiempo que mordisqueaba una manzana moteada con mi propia sangre.
Pitt arrojó el dedo cercenado a Huméd, que fue engullido en poco tiempo.

Los demas comían con tranquilidad, como si estuvieran contemplando algo de lo mas natural.Mientras, yo me revolvía de dolor y Ciriel me apretaba la mano contra su pecho desnudo. Prestandome toda la ayuda que era capaz de concederme en aquel momento.

Andrea seguía entonando aquella melodía desde su mecedora. Un dulce y constante Ummmmm que mas parecía una canción de cuna que cualquier otra cosa.

Una melodía preciosa y tanquilizadora...

Esa melodía...

¡Es esa melodía,por supuesto!

¡Andrea nos despejaba y nos confortaba el espiritu. Nos alejaba de nuestras voces mentales para dejarnos indefensos ante nuestra propia naturaleza humana!

Esa era la causa. Esa era nuestra entrada a la cordura y a la lucidez. Andrea nos estaba curando. Sin duda alguna, Lucius se ha percatado de que hemos aprendido a utilizar la "tortuta psíquica " al que son sometidas todas las almas impías condenadas por Mortius en nuestro propio beneficio. Lucius sabe que el delirio era nuestra fuente de poder y por eso estaba decidido a sanarnos mentalmente a traves de Andrea.


Ahora somos humanos normales y aterrados. Volvemos a ser almas condenadas por Mortius.


Un chorro de tibio líquido amarillo escapó de entre los muslos desnudos de Ciriel. No podía aguantar más el abrazo del terror.


-Eso es poco atractivo querida- Exclamó con burlón desdén Agatha. Llevandose una servilleta a sus gruesos labios para limpiarselos de jugo frutal.

-Hay necesidades básicas que no escapaban ni en lugares como este ¿Verdad?- Le secundaba Lucius posando su brazo alrededor de los hombros de su fogosa mujer.


Derrepente Tedd saltó sobre la mesa de una enorme zancada que la hizo volcar y llegó hasta donde Ciriel descansaba. Alzó su largo y robusto brazo envuelto en ositos y mapaches y le propinó una contundente y sonora bofetada.

Ciriel salío despedida del asiento hasta chocar contra una mesita situada en una esquina.

Yo me levanté decidido a ayudarla. Pero El gigante era tan fuerte como la pequeña Selena y agarrandome del cuello, me tiró de bruces frente a la escalera de caracol. La cual me golpeó en la nuca y me provoco una lluvia de chispas rosas en mis hazes.

Tedd levantó a Ciriel por el cuello. Podía oír los vanos intentos por respirar de mi amada,su cuerpo desnudo agitandose entre aquellas tenazas... no podía aguantarlo...


-¡A Teddy le gritan por orinarse encima, a Teddy le cortan sus pobres deditos por orinarse encima! ¿Y tu lo haces en pleno salón? ¡Teddy te va a castigar,sí,síííí Teddy jugará contigo!


Lucius apoyó la mano en la cintura de su bestial hijo y lo calmó diciendole con voz melosa:

-Acaban de llegar Teddy. Dejalos que sean conscientes de lo que les espera ¿Vale? Mañana por la mañana podras elegir a uno de ellos y jugaras con él en tu cuarto ¿Qúe te parece?-


Tedd dejó caer a Ciriel con brusquedad;

-¡Quiero jugar con ella! ¡Sí, Sïii Teddy quiere jugar con ella,Teddy quiere enseñar sus muñecos a la mujer con luces en los ojos! ¡Mañana por la mañana,mañana por la mañanaaa!


Agatha Lugosi le contestó riendo:

-Mañana por la mañana mi amor. Ahora, saca a pasear a Huméd.


-¡Valeeee, vale mami, mañanaaaa pero antes sacaré a pasear a Huméd!-Dicho esto, el gigante ató la correa alrededor del cuello afroamericano de su mascota y salío a campo abierto.


-Yo me voy a la cama- bostezó el viejo cerúleo- mañana tengo que trabajar el terreno.Hay mucho que sembrar y recolectar. Y me acompañarás tu Kevin ¿Te apetece? ya que Tedd ha elegido a Ciriel... solo me quedas tú-. El granjero subió las escaleras hacia el último piso. Que era su dormitorio. Sin embargo,su anciana esposa sin ojos seguía entonando la melodía que nos libraba de la locura mas eterna.

Aquella mujer no tenía pinta de querer dejar sus labores para irse a dormir. Pasaría allí toda la noche. Cantando. Desarmandonos con su canción...

Lucius se acercó a nosotros :

-Os acompañaré a vuestro dormitorio. Está en el cuarto piso. Justo debajo del que ocupan Andrea y Pitt y justo encima de la habitación de Teddy. Es posible que oigais a este último jugar con sus juguetes durante horas. En el segundo piso estamos Agatha y yo.

-Te espero querido. No tardes- Le alentaba aquella maliciosa mujer de rosa.

Al llegar al tercer piso (completamente vacío, sin pertenencias ni muebles ) Lucius nos propinó un amistoso empujón y nos hizo caer de frente- Bueno,el color negro de las paredes mola ¿no? y supuse que no necesitariais luces. Como buenas almas herrantes que sois, ya portais los hazes que yo mismo os proporcioné. ¡Asi que sed buenos y alumbrad bien el camino que pisais,TATATACHAAAN! ¡Buenas noches y hasta mañana!- dicho aquello cerró la puerta con un sonoro estruendo. No sé como aquellos seres conseguían discenir entre el día y la noche bajo un cielo en constante y eterna negrura,pero parece ser que lo lograban.

Desnudos y abrazados en aquel calabozo,lloramos.

Desde abajo oíamos ese melodioso Ummmm de Andrea frente a su chimenea. Aquella melodía devoraba cualquier esperanza de salir de alli con vida. Tambien oíamos en la lejanía a un jovial Tedd, gritar numerosas palabras juguetonas a su mascota afroamericana Huméd. Probablemente estarían correteando por aquella vasta extensión que separaba el bosque de la inmensa cascada.

Desde el segundo piso oíamos fuertes golpes contra la pared seguidos de unos gritos de puro orgamo extremo. Durante casi una hora, una batalla afrodisiaca se libraba sin cuartel alli abajo. Tras resonar por toda la casa la voz de Agatha;- ¡¡¡Síííííííí Luciuuuusss ooooooohhh síííí!!!- los golpes cesaron y nuestros tímpanos no llegaron a estallar.

-Me han abierto los ojos Kevin. Puede que sea esa melodía que cura mi mente, pero me han abierto los ojos. Ahora soy consciente y perfectamente responsable de nuestra situación...y no podemos usar nuestro poder si la anciana anula nuestras voces con su canto...

Ciriel abrazaba su desnudo cuerpo contra el mío. Yaciamos en el suelo,contra la pared. Nuestros Hazes de luz iluminaban la estancia. Fría,vacía y desoladora.

Me limité a contestarle sonriendo. Ahora el muñón del dedo índice arrancado por Pitt parecía quemarme por dentro;
-Putos negros y putos inmigrantes... solo queríamos limpiar el mundo de tan mísera calaña...¿Es necesario recibir tal castigo?Supongo que desde donde quiera que esté David Serra, estará contento. Tanto Él como los mas de trescientos cadaveres que dejamos durante nuestra vida en Santa Gloria- .

Ciriel prosiguió con sus asustados sollozos. Su semblante era de pura resignación;

-Kevin...Tengo miedo. Tengo mucho miedo.

-Yo tambien amor mio, yo también.






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1 lectores que han opinado.:

"L" dijo...

Ante todo FELIZ AÑO 2009 Y QUE LOS REYES MAGOS SUMERGA VUESTRA CASA EN UNA ABALANCHA DE REGALOS Y FIGURITAS DE MERCHANDISING xdxdxd En lo referente al relato que nos ocupa...he tenido un pequeño problema con el formato y he dejado un gran espacio en blanco antes de la pestaña "leer más" Que divide mi relato.Espero que no perdais interes en la historia que protagonizan nuestros retorcidos protagonistas. BYEEEEEE