Delirios de la cordura: MENTE A LA DERIVA. 8ºParte

domingo, 11 de enero de 2009

MENTE A LA DERIVA. 8ºParte

-Agáchate jovencito. Así,muy bien. El proceso a seguir es el siguiente...

La voz del viejo Pit sonaba jovial y amigable. Seguía enfundado en aquellos pantalones gastados sujetos con tirantes a su maltrecha camisa a cuadros;

-Bien,bien,bien. Hoy te toca a ti cortarme el cesped ¿De acuerdo? No podemos permitir que la mala hierba crezca y se trague nuestra casa. Así que abre esa boquita llena de dientes que tienes y ponte manos a la obra.

Mientras aquel granjero reía, mi determinación yacía como lo hace un herido de bala en el cráneo.
Desprovistos como estabamos de nuestros poderes, tanto Ciriel como Yo tendríamos que acatar todas y cada una de las órdenes que aquella familia tan retorcida nos guardaba.
Esa familia.
La familia de Lucius.

Una vez postrado a cuatro patas sobre el frío cesped, mis Hazes de luz enfocaban el terreno. El terreno del cual el viejo Pit quería ver arrancados cada uno de los hierbajos que lo invadían con la única ayuda de mis endebles dientes.

Me encontraba completamente desnudo. Y con ello la sensación de una humedad punzante me acompañaba cada vez que me movía. Todo se basaba en movimientos de agachar,morder,tirar y tragar la hierba. Además de ir gateando a cuatro patas mientras el feliz granjero me espoleaba subido a una gran carretilla atada con una cuerda a mi cintura.

Agachar,morder,tirar y tragar...

Mi estomago pronto comenzó a revolcarse sobre su propio eje...

Agachar,morder,tirar y tragar...

Con cada arcada que esculpía mi garganta, un látigo raudo y veloz estallaba en mi espalda.

Agachar,morder,tirar y tragar...

A mi mente acudían recuerdos de una vida pasada. Recuerdos en los que Angus y Ciriel me acompañaban en mi visita nocturna a los mercaderes Indios acampados en el lago Henia. Situado en las afueras de Santa Gloria. Esos mercaderes eran unos putos pieles rojas.

Recuerdos...acudían a mi cabeza mientras mi paladar degustaba aquella dieta herbácea.

En aquella visita cada uno de nosotros se encargó de prender fuego a los arboles que abarcaban todo el perímetro del campamento. Y lo hicimos mientras todos dormían como Bebés. En menos de media hora el fuego comenzó a expandir su reinado y se cerró en torno a los recien despertados Indios. Los cuales contemplaron como la luz candente del armagedón les daba la bienvenida a su último dia en la tierra de los vivos.
Lo ultimo que oímos fueron los llantos de varios niños pequeños resignados a no conocer una vida adulta como la de sus padres...
Sí, aquellos dias si que merecían la pena. Aquellos dias en los que actuabamos como la mano justiciera que el mundo tanto necesitaba.

El bruto de Angus y el pobre e inocente David Serra, desconocedor de nuestras matanzas nocturnas ... os echo tanto de menos.

De pronto mi cuerpo comenzó a experimentar un fuego abrasador desde lo mas profundo de mis vísceras. Quería gritar, pero largas hiedras y matojos verdes a medio tragar pugnaban por instalarse en mi garganta y pincharla con sus filamentos extremos. No podía tragarlos ya que aquel calor me lo impedía.

Estaba quemándome vivo. Y me quemaba por dentro...

-Ya notas algunos efectos de tu castigo ¿Verdad chico? Je,je,je. Eso es natural. Tus recuerdos facilitan la tarea a mis pequeñas- Me decía Pit entre suspiros de alegría.

-Tus... Tus pequeñas...son...son... - Mis cuerdas vocales se abrieron paso entre la maleza que las aprisionaba- ¿Son tus hierbas?

-¡Pues claro que son mis hierbas!- Pitt sacaba pecho y lo golpeaba con tesón y orgullo como era costumbre en él mientras hablaba- Este campo que rodea nuestro hogar es como un hijo para mí y cada una de sus hierbas son mis pequeñas. Las quiero tanto o más que a mi propia hija Agatha. Y por supuesto se alimentan de tus recuerdos. El fuego que devora tus visceras se esta produciendo debido a que ahora piensas en el fuego o algo similar a él. ¡Asi que mas te vale mantener la mente en blanco muchacho y no me digas que no he echo bien en prevenirte!- El anciano casi se caía de la carretilla en la que iva sentado debido a un incontrolable ataque de risa.

El magma que devoraba mis entrañas desapareció cuando dejé de pensar en aquel campamento de Indios abrasados por llamas mortíferas. Tan solo tenía que dejar de pensar en cosas que pudiesen ser utilizadas para provocarme tortura física...

Pero la mente humana siempre está pensando en algo ¿Verdad? y más aun cuando fuerzas externas ajenas a tu voluntad te guían para que lo hagas y te conducen al tipo de pensamiento que quieren que pienses. Como un mentalista empeñado en destrozar tu psique por completo.

Continué mordiendo y tragando cesped durante horas y horas.
Mi cuerpo no se decidió en ningun momento a vomitarlo. Al parecer "Las pequeñas" de Pitt tambien controlaban esa función.

Mi columna vertebral se quebró cuando mi estupida mente recordó cierta tarde otoñal en la cual mi viejo amigo Angus destrozó la espalda de un indigente a puñetazos. Aquella vez, recuerdo que todos reíamos. Aquella vez fue genial...

Pero ahora aquel día regresaba para devolverme todo el dolor que impartíamos con soberbia.

Ahora mis gritos ahogaban cualquier atisbo de salvación y voluntad luchadora.

En aquel instante mi cuerpo era incapaz de moverse.

Con las vertebras partidas y con la humedad del suelo devorando mis desnudos genitales, cerré los parpados esperando y rezando para que mi muerte viniera lo antes posible y acabara con todo aquello.

Pero lo único que obtuve fue una descarga continua de latigazos en plena zona vertebral. Las cuales hacían de mi agonía, un divertimento para aquel granjero infernal.

Pitt se limitó a gritarme- ¡Ahora no puedes gatear, pero si puedes reptar! ¡Venga, por Mortius el grande! ¡Muévete o pasaré de flagelarte a desgarrate con un abrelatas!- De pronto cambió el tono de su voz por uno mas íntimo- Chico, solo nos queda la mitad. Venga guapetón. Además, tu amiga ya casi ha terminado de jugar con mi nieto Teddy ¿No quieres reunirte con ella para almorzar?

Aquella última revelación abofeteó mi moral con una fuerza aplastante.

Es cierto que en aquel mismo momento, Ciriel estaba en el cuarto de ese retrasado de dos metros de altura vestido con un pijama poblado de mapaches.

No quería ni pensar en las atrocidades por las que estaba pasando mi amada a manos de ese hombre infantil y sus jueguecitos de niños.

En una remota e inmensa cabaña, situada en el centro de un fino campo esmeralda y frente a una cascada de caída infinita, Alguien llamado Teddy, con una fuerza tan sublime como vulgar era su cerebro, estaría llevando a cabo los juegos mas mordazes y despreciables realizados jamas por un niño. Y los estaba realizando con mi querida Ciriel...

Tras largas horas de duro reptar, mi cuerpo temblaba de pura debilidad energética. El terreno estaba por fin cortado a gusto de mi torturador amo pero todavía no había acabado conmigo. No,todavia no.

-Buen trabajo chico. Lucius se pondrá muy contento cuando venga. Sí, tenlo por seguro chico. Es una pena que mi yerno esté tan ocupado ultimamente- El granjero se bajó de su carro y me desató la cuerda con parsimonia.

-Como ya sabes, es Lucius el encargado de asignar las misiones a todos los recien llegados. Y son muchas las almas negras de corazón que son enviadas al reino de Mortius. Pero con esta rebeldía anómala que nos habeis mostrado, el equilibrio entre nuestro mundo y el de Celestio se a visto turbado de forma catastrófica. Es menester que nuestros lugartenientes no pierdan mas tiempo de lo debido en subyugar a dos molestos mosquitos como vosotros, ya que eso conlleva a retrasar las misiones que debemos ejecutar con los demas espiritus herrantes ¿Lo comprendes no? Más claro te lo podría explicar.- Pit jugueteaba con mi flacido pene mientras hablaba. Le encantaba ver mi figura tan desnuda y maltrecha.

Mi cuerpo era un océano en el que cada una de sus olas traían un tipo de dolor distinto al anterior.

Mi mano derecha se convirtió de pronto en un masa sanguinolenta que chorreaba sangre sin piedad. Todo ello debido a que mi propio cerebro recordó cierta noche de verano en la playa, en la que serré limpiamente la muñeca de un japonés con mi arma mas valiosa, un diamante afilado. Todo ello mientras Ciriel Y Angus distraían la atención de David Serra con chistes e historias alrededor de una calida fogata veraniega para que no se percatara de lo que yo hacía en el otro extremo de la playa.

Puede que la proxima vez que me toque cortar el cesped recuerde cosas peores. Cosas que aquellas hierbas puedan usar contra mí. Si llegara a recordar por ejemplo, una decapitación, aquello acabaría con mi existencia en pocos segundos.

Tendríamos que pasar por esto día tras día. Por toda la eternidad...

El sufrimiento eterno... para nosotros que quisimos desafiar las reglas del purgatorio...

-Bueno, ahora te toca vomitar todo lo que has tragado muchacho. Que todo lo que eches es bueno para el campo- Y dicho esto, Pitt introdujo su largo y calloso dedo anular en mi boca y comenzó a removerlo con premura.

Una cascada de chorreante bilis verde brotaba y brotaba de mi boca.

No podía respirar, no podía ni tan siquiera abrir mis Hazes de luz . No mientras no parase de vomitar todo lo que habia tragado en el transcurso de mi "jornada como podador".
Quería morirme´,pero antes quería dejar de vomitar. Por lo menos eso,dejar de vomitar por favor...

Hasta que cesó. Y una vez regurgitado el equivalente a mi peso corporal en líquidos, me desplomé en el suelo del porche de bienvenida. Sin poder mover mi columna destrozada. Tan solo era capaz de respirar y a duras penas, podía mirar a mi alrededor.

Pitt entró en la casa y desde mi posición pude iluminar con mis Hazes la larga mesa junto a la siempre encendida chimenea.

Frente a la chimenea estaba ella, la mujer de Pitt y madre de Agatha Lugosi. La misma anciana decrepita sin ojos en sus arrugadas y oscuras cuencas oculares. La misma anciana que era incapaz de emitir palabra alguna salvo una tenue melodía que entonaba constantemente. Una melodía que solo cesaba de emitir para sentarse a comer.

Esa melodía que nos sanaba la razón y aniquilaba nuestra delirante locura. Locura que era la fuente de nuestro poder.
Andrea. Se llamaba Andrea.
Pero mas cerca de mí , tumbada en la amaca del porche, había otra persona.

Esa persona era Ciriel.
Esa persona llena de moretones,contusiones y profundos cortes en los muslos era mi amada Ciriel.

Esa persona que era incapaz de abrir sus Hazes por culpa de sendas hinchazones en sus parpados...

-¿Qué ha ocurrido en esa habitación amor mío? ¿Ha sido Tedd verdad? A ti tambien...tambien te lo han hecho pasar mal ¿Cierto?- Pero mis intentos de comunicarme con ella eran vanales. Estaba sumergida en las tinieblas de un coma irreversible.

¿Es este el destino que Lucius tiene para nosotros?

¿Se acostumbraran nuestros cuerpos a la eternidad? ¿Se acostumbraran a la eterna desdicha y a la agonía interminable de la muerte?

¡Oh locura, abrázame de nuevo! ¡Besame con la pasión delirante de antaño! Dejame... ser...dejamer ser un simple chiflado... no dejes que Andrea nos cure con su canto.

De pronto la esbelta figura trajeada de Agatha Lugosi salió por la puerta y con una sonrisa en los labios extendió los brazos.
Como si presenciaramos un numero de magia barata, de sus manos enguantadas salieron decenas de pétalos de rosa que se esparcieron por todo el porche. Tiñendolo todo de un agradable y refrescante aroma primaveral.
Aquellos petalos comenzaron a revitalizar todas y cada una de nuestras partes mas tullidas y amputadas conforme aterrizaban en ellas.
Las dagas del dolor mas inconfesable comenzaron a desaparecer y me sentía emerger de una profunda y desagradable pesadilla.
Sentía que volvia a nacer.

Comtemplé como Ciriel despertaba y examinaba su cuerpo incredula ante tal milagro. Su rostro era la desorientación en esencia pura. Al igual que el mío.
Tan prontó como me percaté de mi recien construida columna vertebral, me levanté y corriendo abrazé a mi novia hasta sentir sus fríos pechos contra mi piel.
Estar con ella me hacía olvidar cualquier infierno a mi alrededor.

Agatha Lugosi nos contemplaba y con voz sensual nos gritó:
-Ciriel querida mía, no acapares a Kevin para ti sola. Que ahora me toca a mí. Ven encanto y no te preocupes por Lucius, a él le parece bien que me "distraiga"mientras él delibera con sus asuntos diarios.. Ji,ji,ji- Aquella era la risa de alguien que controla la situación y la moldea a su antojo. Aquella mujer tenía preparada la siguiente tortura del día para nosotros.

Por eso nos había curado con aquella extraña magia.
Necesitaba curarnos con su panacea diaria para reiniciar la masacre de nuestros cuerpos desnudos e indefensos.
Si. Nos curaria día tras día.

Día tras día...

Revitalizado pero con la determinación todavía mermada, obedecí a Agatha y la seguí hasta la escalera de caracol situada al fondo del salón. La sensual mujer de rosa se dirigió a los comensales allí reunidos, que eran sus padres; Pitt y Andrea ( ahora no cantaba puesto que estaba comiendo) y su hijo Tedd. Este último devoraba ansioso y feliz una alita de pollo tras otra en medio de un torbellino de pringue reluciente. Bajo él, Huméd(el perro con cabeza afroamericana) mordisqueaba un hueso;

-Lucius vendrá en un par de horas. Papá,asegurate de prepararle un buen banquete. Hoy ha tenido que deliberar con el embajador de Celestio. Y tu, mamá,- La anciana miró a su hija al tiempo que articulaba su habitual gorjeo ilegible- No dejes de tatarear esa canción tan bonita frente a la chimenea- La anciana Andrea asintió y guiñó una de sus cuencas vacías a su querida hija.

Pude contemplar a Ciriel sentada en la mesa, cabizbaja. Despues, Agatha me cogió de la mano y me llevó al dormitorio que compartía con Lucius en el segundo piso.
Entré y Agatha cerró la puerta a mis espaldas.

La estancia a diferencia de nuestro calabozo carente de cualquier mueble o ventana, poseía toda clase de lujos y comodidades. El techo lo ocupaba una gran lampara de cristal que bañaba con una luz anaranjada todo a su alrededor. Incluida la gran cama de matrimonio en la cual podrían caber siete personas para dormir en lugar de dos.
Las paredes estaban pintadas de un vivo color dorado. Su iluminación era tal, que mis Hazes de luz se antojaban ridículos en aquel lugar.

-Mañana cambiareis turnos- Me decía Agatha mientras se desprendía de su traje rosa- Quiero decir que será Ciriel la que corte el cesped con Pitt y tu seras el compañero de juegos de mi hijo Teddy. Es lo justo ¿No crees? Yo tambien ando ocupada con las misiones que Lucius asigna a todos los humanos que nos visitan. De echo mi ayuda resulta muy apreciada para él y mas ahora que habeis destruido a parte de nuestro personal...

-Es una lastima. Lo siento de veras-. Me limité a contestar de forma ironica.

Agatha sonrío con aquellos gruesos labios. Ahora estaba totalmente desnuda y mostraba un cuerpo perfecto que incitaba al deseo...

-Pero al final de cada jornada seras tú quien acabe aqui conmigo,Kevin..- Cuando dijo esto ultimo, me empujó con tanta fuerza que me hizo volar de espaldas hasta caer en la inmensa cama de mantas purpuras.

En pocos segundos, Agatha Lugosi cabalgaba sobre mí con salvajes y sudorosas embestidas de cintura.
Cuando estaba decidido a disfrutar y a tocar el paraíso follando con aquella mujer, su boca se cerró para morder mi cara con tal fuerza, que comenzó a desgarrar mis pomulos con cada uno de sus lujuriosos mordiscos.
Las comisuras labiales de Agatha,ahora chorreaban mi propia sangre. Sangre con la que bañaba sus pechos mientras gemía de placer.
No, no gemía. Gritaba. Gritaba hasta alcanzar unos decibelios imposibles para una garganta humana.
Aunque esa mujer que me llevaba al orgamo no era precisamente humana...

A medida que los movimientos horizontales de su cintura aumentaban, mi vista se nublaba, mis oídos comenzaron a pitar de forma alarmante y mi fuerza comenzaba a flaquear.

Ella en cambio parecía cada vez mas vital y rejuvenecida.

La cama comenzó a ceder pero ella seguía y seguía.

Mis brazos cayeron flacidos en la cama. No me quedaban fuerzas. Mi energía al completo estaba siendo subcionada por la lascivia de una mujer insaciable. Si no paraba, me consumiría.
Tal vez es lo mejor. Tal vez así no tenga que aguantar una eternidad de sufrimiento.

No... Ciriel... no puedo dejarla sola...

-¡¡Ohhhhh Kevin dale placer a esta puta!! ¡Vamos cabronazo dame!- Mis genitales se encogieron para a continuación eyacular de forma desmesurada y poco placentera. Mi cuerpo estaba demasiado agotado para aguantar un orgasmo de ese calibre- Ummmmmm... Eso es campeón. Eso es.- Agatha me besó en los labios prolongadamente y se acostó a mi lado.
-No te preocupes por tu energía vital. Durmiendo un poco la recuperaras. Es inevitable consumir la energia de aquellos que se acuesten conmigo. Es mi naturaleza. Aunque gracias a eso mis poderes son un poco mas fuertes cada día-Mientras hablaba, Agatha abrazaba mi cintura como una amante juguetona- Eso es lo bueno de Lucius, que su energía nunca se agota y me permite beber de ella día tras día. Ahora, puedes regresar a tu cuarto junto a Ciriel, vuestra primera jornada a concluido. Teneis una eternidad por delante todavía...

Me encaminé exahusto al cuarto piso y cuando entré, Ciriel estaba encogida fetalmente contra la pared. Sus Hazes de luz alumbraron mi llegada y dos finos surcos lacrimógenos cruzaban su cara. Era obvio que los gritos de extasis de Lugosi habían sido oídos en varios kilómetros a la redonda. Lo que había destrozado los animos de mi amada.

Le conté todo lo ocurrido de principio a fin y ella hizo otro tanto respecto a su estancia con Tedd. Tambien me contó su cena en el salón mientras yo estaba con Agatha.
No le sorprendió cuando le conté que mañana ivamos a intercambiar nuestras "tareas".

En cierto modo era reconfortante hallarnos otra vez juntos. Aunque fuera al finalizar el día ( Día de eterna negrura y oscuridad) y solo tubiesemos esa oportunidad para gozar de intimidad y una aparente tregua ante nuestras calamidades perpetuas.

Si nuestro destino era el de morir día tras día en las tierras de Mortius, que así sea...

La compañía de Ciriel será mi consuelo ante tan aciago destino.

Mejor tener a la persona a la que amas siempre a tu lado.

Mejor tener a esa persona que significa todo para ti si vas a pasar por las peores torturas carnales y psíquicas de toda tu existencia. Al menos puedes consolarte por tener a tu lado a la otra mitad de tu corazón. Al gran amor que da sentido a tu vida.

Sí, mi adorada y bella Ciriel.
Incluso su larga melena teñida de rosa se mostraba bella y radiante en aquel pestilente mundo de mutilaciones.

Mi bella e inteligente Ciriel me dijo algo entre abrazos y suaves caricias en mi mugriento rostro;

-Kevin, sé como podemos salir de aquí...





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