Delirios de la cordura: marzo 2009

domingo, 29 de marzo de 2009

MENTE A LA DERIVA. 12ºParte

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ya que algunos desaparecen al publicar la entrada ;)



Al principio solo temblaba el suelo.

Luego vino aquel gigantesco terremoto.

Aquel mundo de tinieblas se agitaba con tal fuerza que incluso el propio David Serra tuvo que alzar el vuelo para no caer derribado. Que era justo lo que me había ocurrido a mí.

Hasta aquí llegaba mi camino.

Estaba acabado.

Aquí concluían todas mis ambiciones de conquista y sublevación ante tan aciago destino.

Me habían quitado el fuego que alimentaba mi pasión.

La pasión que alimentaba todos mis actos.

Los actos que ejecutaba gracias a ella.

Ciriel, Al final Mortius se había saciado con su alma.

El gran castillo adquiría ahora unas dimensiones imposibles de abarcar con las luces de mis Hazes oculares. Todo el horizonte había sido asfixiado por paredes de negros ladrillos y torreones que arañaban el techo de aquel purgatorio. Era como si el mundo acabase allí, frente a una enorme muralla que marcara el límite de cualquier realidad. No había piedras,montañas u horizontes lejanos, todo quedaba sepultado por kilómetros y más kilómetros de aquel castillo palpitante.

Digo palpitante puesto que todos y cada uno de sus cimientos se contraían y emanaban sendos vapores hediondos por cada una de las fisuras de su fachada.
Lucius entró en escena dirigiendose a David:
- Celestio nunca debería haber intervenido. Es admirable vuestra victoria pero no espereis que os lo agradezca...

David Serra se alejó volando entre frías corrientes de aíre mientras hablaba:
- El equilibrio vital se estaba rompiendo por culpa de esta insubordinación. Es posible que sin la ayuda de mi señor Celestio, el asunto con esos dos se hubiese prolongado aun más. Provocando con ello un retraso considerable respecto a las demás almas que debeis castigar. Ha sido una decisión drástica pero fundamental.
- Es cierto que este conflicto está dificultando nuestra labor respecto a las demas almas que nos llegan del mundo mortal. - Continuó Lucius - Nuestro amo Mortius está muy debil. Todo ello por culpa de nuestras continuas escaramuzas con estos apestosos rebeldes. Son ellos los que nos impiden ocuparnos de las misiones que asignamos a todos y cada uno de los humanos envíados aquí. ¡Estamos perdiendo un tiempo precioso por culpa de ellos mientras nuestro señor necesita saciar su hambre!
- ¿Y no teneis motivos para darme las gracias entonces?- Prosiguió David - ¿No es cierto ahora que por fin podreis acabar con esta rebeldía? ¿Acaso es menos cierto que una vez exterminados Kevin y Ciriel, podreis continuar asignando misiones a vuestras pobres almas herrantes para así alimentar a Mortius?
- El fin no justifica los medios. Habeis cruzado por primera vez desde el principio de los tiempos el límite de vuestras fronteras. Y eso quedó prohibído desde el pacto de los tres hermanos.

Mientras hablaban de pactos desconocidos, mi mente se zambullía de nuevo en el delirio para obtener mi fuerza. En aquel delirio creado para enloquecer a toda esa carnaza humana que eran las almas aquí enviadas. Esa locura y sufrimiento que servía de condimento para el estomago de Mortius el grande. ¿Para eso servían las misiones que nos encomendaban, para actuar como nutrientes para el amo del inframundo? Era de suponer entonces que contra mas sufrieran las almas condenadas durante sus "misiones", mas exquisitas les resultarían a Mortius a la hora de devorarlas.

Pero yo encontraba poder donde otros solo hallaban perdición. Las voces acudieron a mí. De nuevo se mezclaban pensamientos y recuerdos pasados en una tormenta de abstracta demencia. Mi mente se revolvía en sus delirios y yo los acogía con los brazos abiertos. El mundo volvió a parecerme un chiste y todo en mí era locura. De nuevo obtuve el poder.

Ví como David Serra se alejaba volando de vuelta a su mundo. Ahora Lucius se acercaba al enorme castillo sin puertas sin dejar de sonreír.

Con mis manos convertidas en largas cuchilllas de diamantes, corrí hacia él sin importarme que su poder pudiera facilmente rivalizar con el de aquel Angel vengativo que se había marchado.
- ¡Esto ha llego a su fín Lucius! ¡Jajajajajaja! ¡Ya lo creo que sí! - No podía dejar de gritar y reírme a pesar de mi fatídico destino- ¡Vamos! ¡Amasijo del infierno montón de mierda! ¡Ven a por mí!
- Este castillo que cubre todo el horizonte es lo que llamamos "La coraza de Mortius". - Se limitó a explicar Lucius a pesar de mis constantes llamadas al desafío - Digamos que en su interior reposa nuestro señor, pero es solo una pequeña muestra de su majestuosidad. Ya que él nunca nos ha otorgado la privilegiada visión de su figura. Durante eones, cuando la situación así lo requería, emergía de las entrañas de la nada para guiarnos y aconsejarnos. Pero siempre lo hacía sin salir de este castillo. El castillo cuyas dimensiones cortan el infinito. Creado tras el pacto de los tres hermanos.

Llegué hasta él mientras hablaba de aquel misterioso pacto y comenzamos a forcejar con los brazos. Los Entes siameses brotaron de mi cuerpo para estrangularle mientras que mis cuchillas se afanaban por atraversar sus manos. Lucius las esquivaba con pericia.
- ¡Jajajajaja! ¡Mi amor Ciriel! ¿Estas muerta? ¡Entonces no tengo nada que perder! ¿Luchar por la vida? ¡No no y noooo! ¡ Esto no es vida si no una muerte eterna! ¡Jajajajaja!-

No podía dejar de gritar extasiado. Es increíble la felicidad tan retorcida y extraña que me enbargaba. Ahora mi mente no naufragaba a la deriva, si no que finalmente se había... AHOGADO.

Durante varios segundos reinó la quietud. Ambos nos encontrábamos mirándonos fijamente y en posición de ataque. Ahora mis respiraciones parecían desprender una sustancía sanguinolenta por cada uno de mis poros y pringaban todo mi cuerpo con pus rojiza. En aquel momento no reparé en ello.
- Acabemos con esto - Sentencié - ¡Jajajaja! "Acabemos con esto",eso mismo dije cuando la inmigración llegó a Santa Gloria. Pero no siempre se puede erradicar los problemas ¿Verdad?
Lucius contemplaba con cierto horror los chorros de aquella sustancia tan densa y pegajosa que segregaba mi cuerpo. Supuse que pensaba lo mismo que yo; La locura tambien estaba pudriendo mi estado físico. La forma psíquica se le había quedado pequeña y ya no le bastaba con devorar solo mi mente. Los límites de mi cordura habían muerto definitivamente.

Un grupo de figuras se materializaron detras de Lucius. Mis Hazes de luz alumbraron sus rostros con total nitidez.

El mago Hipnos, Freeman el Gordo, El titiritero y por supuesto, Agatha Lugosi. Asi tambien estaba toda su familia granjera, Pit, Teddy y la vieja Andrea.

No faltaba nadie.Todos los que hasta ahora daba por exterminados, habían regresado.
Todos ellos me contemplaban ahora con miradas y gestos de puro odio. Todos salvo Freeman, cuyo rostro nunca abandonaba esa sonrisa retorcida. El pequeño Teddy tambien reía.Probablemente imaginándome espachurrado entre sus grandes brazos.

- ¿Pero que caraj...? -Grité. Pero Hipnos inmovilizó mi cuerpo antes de poder acabar la frase con dos anillos de energía cerrados sobre mis brazos y mis piernas. Lucius se acercó haciendo sus característicos malabares con bolas de goma (siempre las tenía a mano) y me habló al oído:
- ¿Qué clase de hacedores de almas crees que somos si no somos capaces de burlar a la muerte? No puedes acabar con nosotros. Tal vez debilitarnos durante largo tiempo, pero no puedes eliminar a los que se dedican a eliminar. No puedes matar cuando fuimos nosotros los que dimos sentido a esa palabra.

Mientras Lucius parloteaba, Freeman el gordo comenzó a golpear mi rostro con puñetazos tan fuertes como una estampida de elefantes. Todo a mi alrededor se nublaba y daba vueltas sobre un mismo eje.
- Has sido muy malo chico - Me decía Freeman - ¿Y mi preciada niña Selena? Desde luego que eres alguien especial para haberte ganado su confianza. Ella es otra hacedora de almas ¿Sabes? pero siempre ha sido un poco inestable - Cuando terminó de hablar, siguió con su habitual lluvia de golpes devastadores.

El titiritero, ese extraño personaje con el que luchamos a los pies de aquel volcán, habló:
- Digo que la anomalía en este equilibrio vital no merece mas tiempo de existencia. Digo gracias si cobramos nuestra venganza por tantas humillaciones sufridas. Digo gracias y adios. Kevin.
- Desde luego que sí. Pongamos punto y final - le secundó Agatha Lugosi - Honremos el pacto de los tres hermanos.

Yo solo quería reír. La locura me embargaba.
Ya nada tenía sentido (¿Alguna vez lo tuvo?) Al igual que resultaba imposible pensar en cualquier posibilidad de salvación.
A pesar de ello...¡Qué diablos! ¡Me los llevaría a todos por delante con mi muerte! Aunque eso signifique el exterminio de toda la existencia humana. ¡Preferiría mil veces el fin del mundo antes de concederles el triunfo! ¡A la mierda con Celestio y Mortius! ¡A la mierda con ese pacto de los tres hermanos!¡Jajajajaja! Adelante. ¡Adelante! ¡Devórame! ¡Sacia tu hambre infinita y líbrate de mí! ¿No es eso lo que quieres, jodido Mortius el grande?

La sustancia corrosiva de mi cuerpo se estaba cebando ahora con mi piel y varios centímetros de huesos asomaron al exterior. Así como la mitad de mi rostro consistía ahora en media calavera humana.
Pero ya no sentía dolor. El delirio me abrazaba y nacía de mi interior.

- ¡Su poder no deja de crecer! - Gritaba Pitt, el padre granjero de Agatha.
- ¡No puede ser! ¡No podemos alimentar a Mortius con él...con... con esta cosa chiflada, demente y envenenada - Gritaba horrorizado Freeman mientras se alejaba varios pasos de mí.
Lucius era incapaz de articular palabra ante tal horrible espectáculo. Miraba perplejo la calavera que ahora ocupaba la totalidad de mi rostro. Una calavera que sonreía entre destellos de luz procedentes de sus cuencas oculares.
- ¡Me rindo! ¡Jajajaja! ¡Me rindo, acabad conmigo! ¡jajajaja!- Les gritaba yo.

Lucius se dignó a pronunciar palabra:
- Nuestro amo no es estúpido. Sabe que algo con semejante poder puede consumirle por dentro si llegara a devorarle. Provocando así un cataclismo universal debido a la caída de este mundo. pero...¿Qué hacemos entonces? ¡Su poder ahora es superior al mío y no podemos controlarle ni juntando todas nuestras fuerzas! Y Mortius está muy debil para intervenir. Lleva mucho tiempo sin alimentarse...¡Este humano no es más que un virus que corroe y profana el pacto de los tres hermanos!
- ¡Estamos perdidos! - gritó Hipnos - ¿Cómo acabará esto?

Las voces de mi cabeza redoblaron su canto hasta tal punto que ahora incluso podían ser oídas por Lucius y los demas.
- ¡Contemplad el poder del Lucecitas! ¿No es eso lo que soy, Lucius? ¡Jajajajaja!

Los Entes ligados a mi cuerpo doblaban su tamaño al tiempo que mis diamantes crecían en longitud y grosor. Un aura enorme envolvía toda mi figura y los allí reunidos se llevaron las manos a los ojos para protegerlos del deslumbramiento.
Freeman lanzó contra mí una densa humareda de gas invocada con el fin de chupar toda mi energía, pero gritó con resignación al ver como se desvanecía al contacto con la sustancia rojiza que me envolvía. Una sustancia que era la locura en su estado mas físico.
- ¡Esto es inconcebible! - Exclamaba sin cesar - ¡Somos Hacedores de Almas, no podemos fallar!

Todos contemplaban ahora la calavera que reemplazaba mis rostro. Así como los gajos de piel que se difuminaban para mostrar mis huesos candentes al mundo. Ahora mi piel tan solo cubría un tercio de mi cuerpo y mi corazón palpitante, igual que mis pulmones e intestinos, eran divisados con total claridad bajo mis huesos.

Ni tan siquiera Andrea, aquella anciana que nos privó de nuestras fuerzas con su canto en la cabaña de aquella catarata interminable, podía hacer nada contra mí.

Noté la mirada de Lucius sobre mí. En ella solo había furia y desesperación.
En la mía podía leerse claramente "Te he ganado".
Pero de pronto las voces de mi cabeza se ahogaron.

Una enorme fuerza subcionadora me atrajo hacía el castillo a una velocidad de vértigo.
Las paredes de ladrillo se abrieron para permitirme el paso a traves de sus negras entrañas y me sumergí dentro de la estancia como si de una aspiradora se tratase. Pude oír a Lucius gritar a lo lejos:
- ¡Mortius ha decidido actuar! ¡Nooo! ¡Señooooor, no puedes devorar su alma! ¡Está podrida e infecta y acabará contigo si lo haces! ¡No lo hagas amoooo! ¡No lo hagaaaaas! - todo ello acompañado por los lamentos de sus compañeros que gritaban al unísono.

¿He vencido entonces? Esta oscuridad que no deja de subcionarme hacia la nada... ¿Es a Mortius donde me lleva? ¡Jajajaja! ¡Que te aproveche estupido Hades de tres al cuarto! ¡He ganado! ¡Jajajaja! ¡Devora mi cuerpo consumido por el veneno y haber como te sienta!

Ciriel, Angus...lo he conseguido.
Crucé el umbral.
El interior de aquel castillo infinito constaba entre otras cosas, de imágenes procedentes de otros mundos. En las paredes, escaleras y en los suelos, allí se mostraban imágenes de firmamentos desconocidos para mí.

Luego todo fué destellos de luz cegadora.
Las explosiones de luz dieron paso a un rostro gigantesco que apenas contemplé durante una fracción de segundo. Un rostro poderoso y sublime de ojos escarlata del tamaño de dos asteroides gigantescos. Aquel rostro era el apocalipsis en sí mismo. Me resultaría imposible describirlo con simples palabras. Era como si todo el firmamento se transformara en una inmensa cabeza humanoide para desaparecer al instante. Como un espejismo.

¿Entonces eres Mortius?

No hubo respuesta. Pero despues de la luz llegó la oscuridad.
Noté como me desintegraba.



Próximo capitulo: El desenlace.

lunes, 16 de marzo de 2009

MENTE A LA DERIVA. 11ºParte

Era un Ángel.

Antaño un gran compañero de vida.

Antaño un gran amigo llamado David Serra.

Ahora se mostraba ante mí como un Angel buscando nuestra expiación. Buscando nuestro castigo.

Por supuesto que nunca puse en duda aquella resolución que lo impulsó a concluir la tarea en la que otros seres tan poderosos como él habían fracasado.
Todos y cada uno de aquellos demonios del submundo habían errado en sus intentos por purgar nuestras almas. Purgarlas y enviarlas a las fauces de esa entidad suprema conocida por el título de Mortius el grande.


Fracasaban porque éramos imparables.

Yo, Ciriel (a la que amé en vida y aun amo en este firmamento Estigio) y por supuesto, nuestra pequeña e inquebrantable Selena. Ellas como yo, saben que juntos eramos imparables.

Lo fuimos hasta ahora...

Un potente puñetazo psíquico del Angel invadió nuestras mentes ya de por sí maltrechas.

Una tormenta de imagenes nostálgicas deglutía nuestros recuerdos con el único fin de vapulear nuestros sentimientos de culpabilidad.
La culpa por todo aquello que hicimos y no quisimos dejar de hacer, por nuestros ideales racistas y homófogos, por nuestras inquisiciones y por supuesto, por aquello que le hicimos a él, a nuestro joven e inocente David Serra.

Aquel ataque mental era su castigo por arrebatarle su vida mortal, por cortar el camino que aun le quedaba por recorrer, por habernos limitado a traicionarle de tal manera e impedirle conocer a la que pudiera haber sido su esposa, su familia, su primer empleo... el haber podido llegar a su vejez... nada de eso pudo hacer porque Angus acabó con su vida.


Probablemente nos merecíamos aquella paliza cerebral a traves de tan dolorosos recuerdos pero...

Pero no nos rendiríamos.

Ciriel,Selena y yo estabamos decididos a continuar nuestra escalada de conquista y supervivencia en este mundo podrido y falto de luz.

No. Nada ni nadie ( ni siquiera un viejo amigo) podría impedirnoslo. Nada ni nadie nos privaría de hacerles ver que no somos meras almas destinadas a desintegrar su existencia como tantas otras lo hacen a cada segundo que transcurre el tiempo mortal.


David Serra desplegó sus alas.

Medían mas de metro y medio cada una, pero lo que captó nuestra atención fueron los fuertes destellos plateados que abrazaban cada uno de los centímetros de su bello plumaje. Al contemplar tal magnificiencia, no podíamos menos que abrumarnos ante la presencia por vez primera, de una luz cegadora y verdadera en un mundo de completa oscuridad. Un mundo en el cual, los vestígios mas parecidos a la luz eran el rojo carmesí de la sangre condenada y la luz procedente de nuestros hazes oculares.


David Serra habló:

-Recordad. Recordad aquello que tuvisteis con vuestra mortalidad, aquello que desperdiciasteis con actos de asesinato y mutilación de la inocencia. Kevin y Ciriel, recordad y sufrid el dolor de vuestras acciones- David comenzó a elevarse en la negrura con el batir de sus alas luminosas- Por la gracia y gloria de mi señor Celestio, yo acabaré con la insubordinación que Mortius no puede doblegar. Yo pondre fin a esta negación del destino encomendado, el destino que elegisteis al llevar vuestra vida moral por tales caminos de maldad, el destino que exige vuestra aniquilación. Seré yo quien os lleve ante Mortius.



David Serra atacó.

Con un movimiento fugaz de su brazo izquierdo, una enorme estela plateada salió disparada directamente hacia nosotros alumbrando a su paso todo cuando había alrededor.

Ciriel y yo conseguímos esquivar el ataque arrojándonos al suelo pero Selena no tuvo tanta suerte y soltó por primera vez un agudo y estridente grito de niña pequeña y asustada.


Lo que nuestros Hazes oculares captaron fue la cara ensangrentada de la pequeña caníbal mostrando unos ojos teñidos de lagrimas. Ahora la mitad de su cabeza había sido rapada completamente por aquel tajo de luz cortante dejándola media calva y con el cuero cabelludo derramando pequeñas líneas de sangre que caían por su cara.

Al ver que solo había perdido parte de su larga melena rojiza, Ciriel y yo suspiramos aliviados.


En su mano izquierda,David empuñaba una larga espada cuyo resplandor competía con el de sus alas. Aquella arma era la causa del fogonazo cortante.


Pero los ataques mentales volvieron y pronto estuvimos sometidos de nuevo ante aquellos recuerdos espoleantes. Recuerdos de nuestra estancia en el mundo de los vivos. En esos recuerdos nos abrazábamos, reíamos y cometíamos alguna que otra locura adolescente. En esos recuerdos se plasmaban todas y cada unas de nuestras felices experiencias pero convertidas en reproches insoportables, para mostrarnos todo aquello que hemos perdido para siempre; la amistad, el amor, las personas y una vida decente.


La voz de Ciriel se alzó en la negrura:

-¡Basta! ¡No quiero tener que revivir todo lo que he dejado atras, ahora este infierno es mi vida! David... nosotros nunca quisímos... ¡Nunca imaginamos la reacción de Angus en aquel parque de Santa Gloria! ¿No lo entiendes? ¿Cómo esperabas que reaccionaramos ante aquel impulso homicída del grandullón, ante aquel ataque de rabia contra ese negrat... afroamericano, Huméd?


-Es cierto que traicionamos tu integridad moral y puede que tu confianza hacia nosotros - intervine - Ya que no te contábamos nada acerca de nuestras inquisiciones nocturnas y nuestra forma de pensar, pero tienes que entender que tu muerte fue obra de la locura demencial de Angus. Perdió el control y te cruzaste en su camino cuando intentaste defender a Huméd.


-¡BASTA YA DE PALABRAS VANALES Y ESCUSAS COBARDES!- el batir de sus alas cesó y aterrizó en el suelo con aire solemne- Mi asesinato no es si no una profanación mas de las miles que llevasteis a cabo en vida, y lo sabeis. Aunque no reniego del sentimiento de venganza que corroe mi corazón, sé que Lucius tuvo exito con la misión que le encomendó a nuestro viejo amigo Angus. Una misión que concluyó al encontrar la muerte en tus manos ¿No, Kevin?- Mientras me decía aquello, recordé mis diamantes atravesando la garganta de mi corpulento amigo mientras éste blandía su hacha. Aquello sucedió mientras Agatha Lugosi reía sin parar en aquel hotel abandonado- Os amaba. Juro por Celestio que os amaba con toda mi alma. Ciriel, Angus y tú, Kevin. De verdad que os amaba...



Oír todo eso era aun peor que sufrir las intrusiones mentales de aquel Angel enfundado con aquella gran armadura de plata. ¿Acaso el mundo no merecía ser limpiado de seres tan pusilánimes como eran esos Sudacas y negratas? ¿No empañaban nuestras calles con su pobre cultura y su falta de independencia al inmigrar a nuestro país? ¿Porqué nuestro amigo nunca pudo entenderlo?

¿Porqué el mundo no quiso entenderlo?

-Sé lo que estais pensando- continuó David- Y la respuesta es No. No encontrareis mi perdón como tampoco encontrareis aquella amistad que tanto nos unió. Por obra y gracia de Celestio, mi vida ha sido reconocida y acogida en el paraíso. Entre abrazos y consuelos de amor eterno. En cambio, vosotros, seres de negro y frío corazón, estais aquí al amparo de Mortius el grande porque asi se os ha juzgado.


-¿No te dice nada que nuestro coraje nos está impulsando a prevalecer en este reino?- Irrumpió una cansada Ciriel- Y nuestro poder...gracias a él burlamos las constantes torturas psíquicas a las que son sometidas nuestras mentes. Con todo ello estamos demostrando que no somos simples mortales, que desafiamos las reglas y que somos demasiado importantes para acabar así. Y este poder... hemos utilizado la aparente destrucción mental al que son sometidas todas las victimas de Mortius, y transformarlas en nuestra propia arma combativa. Utilizamos nuestras mentes a la deriva para existir donde otros solo hallan locura y muerte. ¿Te dice algo todo esto? ¿No estamos demostrando el valor de nuestras almas?

Mi bella y astuta Ciriel. Ella siempre sabía expresar con palabras lo que ambos pensábamos. Pero el rostro de David permanecía impasible.

Selena se abalanzó de un salto directo al cuello del Angel, pero éste desplazó su espada de manera que quedó en horizontal y llegó a incrustarse en el hombro de la pequeña salvaje.
La velocidad de nuestro antiguo amigo era monstruosa y los inutiles esfuerzos de Selena para tumbar al lugarteniente mas poderoso de Celestio no hizo si no impacientarlo aún más.

-¡Bastardo hijo de...!- gritaba Ciriel mentras arqueaba todo su cuerpo ante una nueva oleada de ataques psíquicos de David-¡No podras pararnos te lo juro!
Una vez consiguió dominar su mente y excluir de ella aquel diluvio de recuerdos ( los cuatro sentados en el parque emborrachándonos, Angus jugando a los eructos con David, todos nosotros introduciendo petardos en el buzón del señor Olson) Ciriel mutó de nuevo en una especie de araña viscosa y humanoide y atacó.

Yo me limité a secundar su ataque transformando mis manos en cuchillas diamantinas y en liberar a mis dos Entes espectrales desde ambos lados de mi cuerpo. Aquellos compañeros siameses ya me habían resultado utiles en ocasiones anteriores.

Mientras David paraba todas mis arremetidas con su espada, sus alas se agitaban con fuerza suficiente como para provocar fuertes rafagas de viento que alejaban a Selena del combate.

Ciriel lanzó varias estocadas con sus largos apéndices destinadas a rajar la espalda de David mientras éste forcejeaba conmigo y con mis Entes, pero en pocos segundos se giró para encararla mientras golpeaba con un tajo circular mis diamantes, haciendome perder el equilibrio.

Ciriel empleó toda su fuerza mental para ejecutar su poder mas mortífero, que era el dominio del libre albedrío. Como ya hizo con los niño en patines en aquella pista de hielo, señaló con el dedo la figura del Angel que nos combatía y se sumergió en las mareas de su locura. La locura del poder.

De nada sirvió contra alguien de tal magnitud. De nada sirvió contra aquel Angel vengativo. Un Angel que volvió a atacar con esa velocidad celestial y certera...

Sucedió muy deprisa, así sin mas.

Mis Hazes de luz contemplaron con horror algo que no quería creerme.

No, aquello no podía estar sucediendo. No estaba preparado para afrontarlo...

Ciriel, el amor de mi vida, me miró perpleja, me sonrió por última vez mientras la espada de David Serra se hundía mas y mas en su vientre. El cabello sonrosado de mi amor ondeaba el viento mientras su cuerpo desnudo se combulsionaba agónicamente.

Lo último que capté de aquella sonrisa final fué:

"No te rindas amor mío...no...te... rindas."

Y acto seguido sus Hazes de luz se apagaron. Dejándome ver por primera vez en aquel mundo infernal, sus preciosos ojos. Por fín pude ver aquellos ojos humanos en lugar de luces. Unos ojos que se cerraron lentamente...se cerraron para siempre y esta vez no volverían a abrirse ante un nuevo mundo...

-¡Ciriel noooooooo!- grité y gemí mientras corría hacia ella sin importarme ahora que pudiera ser atacado por David. Ahora ya nada importaba.

El mundo podría implosionar en una vorágine de destrucción y muerte, todas las realidades podrían dejar de existir y permitir a los muertos caminar por el suelo de los vivos, ahora nada me importaba. Todo era inutil.

¿Con quién reinaría en un lugar como éste? Privado de una pieza clave en mi engranaje, de mi muerte en vida y de mi cruzada contra todos estos seres de fantasía Lovercraftiana...

"No te rindas amor mío". Eso me había dicho. Era su último deseo.

Ahora yacía inerte entre mis brazos desnudos mientras David Serra se acercaba con paso fírme hacia mí.

Selena luchaba mientras yo lloraba. Lo hacía con salvajismo y determinación.

Cuando mi primera lagrima se posó en el rostro de Ciriel, la figura de mi amada comenzó a evaporarse gradualmente entre mis brazos.

-Otra alma más para saciar el hambre de Mortius el Grande. Aunque haya necesitado la ayuda de mi señor Celestio, al final el amo del purgatorio lo a conseguido. Ahora acabemos con esto Kevin. Solo quedas tu.- Me dijo David Serra con aquel tono firme y cruel. A pesar de pertenecer a un mundo mas noble y completamente opuesto a este infierno, parecía disfrutar con su venganza hacia nosotros. Eso no lo hacía muy distinto de todos los que acabamos en este purgatorio...

-Soy la justicia, firme e implacable. Y como tal, debo actuar desprovisto de cualquier sentimiento perjudicial para mi cometido. Kevin, has hecho mucho mal en este mundo y en el mundo de los vivos. Si hubieses empleado ese don destructivo para fines mas fructíferos en vida, ahora estarías a la vera de mi señor Celestio. Rodeado de paz y gloria.

-Ciriel...no me dejes...por favor...- Ni siquiera percibí la punta de la espada que atravesó mi hombro y me dejo colgando en el aire cuando David Serra alzó el vuelo.

Selena nos contemplaba impotente desde abajo mientras nos alejábamos surcando el negro cielo infernal. Su rostro era la desesperación mas pura y triste.

Yo seguía encerrado en mí mismo.

Todo había acabado para mí... Ciriel, no sé si podré seguir adelante...

Cuando comenzaba a volver en mí, David Serra me había depositado en el suelo liberándome del ensartamiento al que me sometía con su espada. La sangre brotaba a borbotones por mi hombro.

Cuando comenzaba a recobrar mis fuerzas, me di cuenta de adonde me había traido mi antiguo amigo...

Un inmenso castillo cuya altura era imposible de atisbar, ya que se perdía entre la alta negrura, empequeñecía todo cuanto se hallaba a nuestro alrededor.

Se trataba de una fortaleza de dimensiones inconcebibles que eclipsaban todo el paisaje en kilómetro a la redonda.

-¿Es aquí donde quieres seguir la lucha?- Me dedicaba a desafiarle reflejando en mi voz toda la íra homicida que me embargaba. En aquel momento las voces de mi cabeza redoblaron su canto y sentí aquella grata sensación de reírme de todo.

SALVE MORTIUS EL GRANDE!- exclamó David Serra en dirección a la entrada del castillo.

La tierra empezó a temblar.

El castillo comenzó a crecer y a crecer...



miércoles, 11 de marzo de 2009

RECUERDOS...

RECUERDOS…

Recuerdos de ti solo llegan a mi mente, mi diario me delata. Cuando pienso en estos tres años atrás, mi corazón se llena de alegría, ¿cómo llegamos tan lejos?, ¿cómo nos hemos entendido y perdonado cada día nuestros errores?... es simple, siempre lo haré, lo sé, aunque no deba, cada cara, cada fallo, cada experiencia ajena o propia, tu y yo ya las vivimos… vamos por delante del mundo.


Mirando en el fondo, tras toda esa pared de negación mutua, sé que me haces feliz, no sé cómo, pero tu propia presencia me alegra, tu voz, tus movimientos, tus pensamientos (que son para mí quizás más importantes de lo que tú crees)… y todo ello por la única razón de quererte, ¿raro verdad?...

Ya te quise antes, puedo seguir queriéndote toda mi vida… pero ahora quiero quererte del todo porque sé que las cadenas de mi ser siguen amarrando esa perenne idea de amarte…

<<-- Reithenya -->>

lunes, 2 de marzo de 2009

Premio Blog de Oro y Premio Dardo



Bueno, ¿qué más añadir?

Nuestro amigo Max desde su blog Antigua nos hace entrega a 1 de Marzo de 2009 de estos magníficos premios que orgullosos luciremos en nuestra vitrina. Gracias.

Ahora, nosotros entregaremos de igual manera premios a todos aquellos que creemos que se lo merecen.

Pasamos aquí a poner la lista de los premiados por su labor:


ANTIGUA
Por sus cuentos que entretienen y alimentan al alma.

MOMENTOS
Por la pasión vertida en todo lo que hace.

RELATO COMPLETO, RELATO COMANSI
Por intentar un proyecto tan ambicioso como publicar los relatos de TODOS.

PROYECTO ARTE
Por intentar darnos un espacio a cada uno.

AQUELARRE
Por ese espacio literario.

RELATOS RAIN
Porque se merece casi cualquier reconocimiento.

REINO DE LAS LETRAS SENSUALES
Por despertar nuestros instintos...

EL ARGONAUTA
Porque no solo de Antiguas vive Max...

EL BLOG DEL TETE
Por lo que me rio con él y su teoría acerca de las RCLTG.

EL HOMBRE DE ARENA
Porque queremos la peli de INFERNO ya!!!!

LA WEB DE LYDIA
Porque es Lydia... se merece esto y más.

LA REINA DE LA NOCHE
Por esa novela que nos está escribiendo. :D

VIDEA BIEN HERMANITO, VIDEA BIEN
Porque nos gusta tu sinceridad.

PROYECTO TERROR
Porque nos encanta el terror... por si no se notaba... xD

NOVELAS HISTÓRICAS
Porque también gusta poder leer otras cosas.


Y ahora paso a avisar uno a uno a todos los premiados... ^^'